Columnas

Y se acabó la diversión

21/12/2014

PX 96-33:12         Que Estados Unidos y Cuba reemplacen al fin, 55 años después, la guerra fría por la diplomacia, es la mejor noticia de este año, y también la constatación de dos fracasos: el fracaso del sistema económico cubano, con la teoría marxista aplicada a rajatabla a pesar de todas las evidencias de su mal funcionamiento; y el fracaso de la política exterior estadounidense frente a Cuba, que creía que con el bloqueo, los intentos de asesinato, las invasiones mercenarias, iba a doblegar la tozudez y el orgullo de Fidel Castro. Esas dos terquedades enfrentadas produjeron la anomalía más peligrosa de la historia de América, que incluso estuvo al borde de llevarnos al Apocalipsis.

El mejor documental histórico que conozco se llama “The Fog of War” y en él Robert McNamara, el antiguo Secretario de Defensa de Estados Unidos, da su versión sobre la crisis de los misiles de Cuba en 1962, cuando las dos superpotencias, USA y URSS, estuvieron al borde de una guerra nuclear. Los duros del ejército gringo y la derecha republicana querían esa guerra; lo mismo quería Fidel Castro, que pedía a la Unión Soviética que le permitieran manejar a él mismo esos misiles para atacar a Estados Unidos si había una invasión. Sin importarle el sacrificio de su propio pueblo, millones de personas, Castro quería inmolarse, porque era obvio que de Cuba no quedaría nada si se daba ese ataque. La locura bilateral estuvo a punto de imponerse: invadir la isla y responder con armas atómicas de parte y parte.

Cuando al fin Nikita Jrushschov decidió embarcar de regreso los misiles hacia Rusia, Fidel mandó a que en las calles de La Habana se cantara: “Nikita mariquita, lo que se da no se quita”. Y el Che Guevara, con demencia explícita, escribió: “Es el ejemplo escalofriante de un pueblo que está dispuesto a inmolarse atómicamente para que sus cenizas sirvan de cimiento a sociedades nuevas y que cuando se hace, sin consultarlo, un pacto por el cual se retiran los cohetes atómicos, no suspira de alivio, no da gracias por la tregua…”. Sí: Cuba no se alegró con el fin de la crisis; al contrario, lamentó que no hubiera por su causa una guerra mundial. Dos líderes “tibios”, digámoslo así, Kennedy y Jrushschov, evitaron, gracias a la diplomacia, la Tercera Guerra Mundial, con armas nucleares. La que habría dejado este planeta en cenizas.

Ahora otros dos “tibios”, digamos así, Obama y Raúl Castro, en un momento en que probablemente Fidel ya no es de este mundo, al menos con la mente, resuelven reemplazar la guerra fría por la diplomacia. Y el ala derecha de los republicanos está furiosa; como está igual de iracunda la extrema izquierda continental, empezando por el tonto de Maduro que se desgañita mientras Cuba y Estados Unidos negocian a sus espaldas.

Pero es un respiro y una esperanza para el mundo que las palabras y la diplomacia se impongan sobre la lógica del odio, la confrontación y la fuerza. Esa fue la política de Bush en Irak, y de sus invasiones nos quedaron Isis, la radicalización de los talibanes y el Estado Islámico. En realidad, ¿qué son unos barbudos envejecidos y ablandados tras medio siglo de fracaso revolucionario, al lado de los locos que matan cientos de niños en las escuelas de Pakistán y asesinan centenares de mujeres por el delito de no quererse casar con ellos, en Irak?

El mundo en grande se repite y se refleja en el mundo chiquito. Para los extremistas esto es blandenguería y appeasement (apaciguamiento a la Chamberlain, como dicen los uribistas que comparan a Castro con Hitler). También con las FARC ha llegado la hora de la diplomacia y no de la tierra arrasada y la guerra a muerte. Siempre y cuando, para ellos, haya llegado también la hora, no del suicidio o de la inmolación guevarista, sino de la vida y el cambio. La revolución, en realidad, fue una diversión, un alejamiento temporal del buen camino. Con la diplomacia se acaba la revolución y empieza algo más digno y esperanzador: la evolución hacia un mundo mejor.

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  • mcjaramillo 22/12/2014 at 12:43 am

    “La evolución hacia un mundo mejor”, es lo que espera la mayoría de las gentes. Ojalá sea así.

  • Vanessa 23/12/2014 at 8:04 pm

    Un paso a la diplomacia y el modernismo