Columnas Crónicas

Terminar una novela

14/09/2014
ines camino

La Oculta. Foto: Simón Abad Faciolince

 

Se supone que hoy, viernes 12 de septiembre, cuando escribo esto, debo entregar a Alfaguara una nueva novela. No es que ellos me estén presionando para que la entregue, sino que yo mismo me impuse este día. En realidad la fecha pactada para la entrega de la novela, si me atengo al contrato que firmé con mi querida editora, Pilar Reyes, en el año 2008, era a finales de 2010, hace cuatro años. Tengo, pues, cuatro años de retraso, nada menos. Para que trabajara en paz, Alfaguara me dio, en su momento, un anticipo, es decir una plata suficiente para vivir modestamente durante esos dos años de trabajo. No puedo quejarme, entonces, ni de la editorial, ni de agobio económico, ni de nada. Solo puedo quejarme de mí mismo. Cada mes, cada año que pasaba sin entregar la novela, yo pedía plazo y perdón, y la única respuesta fue siempre la misma: comprensión y más plazo. Jamás recibí un ultimátum; el ultimátum me lo puse yo.

En realidad, para mediados del año 2011, yo sí terminé una novela, pero tuve que abortarla. Se titulaba Antepasados futuros y, salvo dos personas, nadie la ha leído. La novela tenía varios problemas. Para empezar, se inspiraba en la vida de un escultor conocido que era pariente de mis hijos. Y los parientes de mis hijos no querían que se ventilara la vida privada de ese escultor en un libro. Pero eso es lo de menos; había un problema muchísimo más grave: la novela era mala, mediocre. Así que fue a dar al baúl de mis borradores y proyectos malogrados. Requiescat in pace, R.I.P.

Después de algunos meses de depresión por la novela abortada, empecé otra, La Oculta. Trabajé en ella durante un año, a ratos entusiasmado y a veces sin convicción. Parecía, frente a ella, un ciclotímico, con semanas de manía delirante y eufórica que se alternaban con meses de decaimiento. Mi querida editora, Pilar, al verme tan agobiado, me aconsejó que dejara de pensar en la novela por un tiempo. Y me dio más plazo. Mientras tanto vivía mi propia vida y trabajaba en otras cosas, quizá más importantes que una novela: conocí a mi mujer, volví a España, terminé un libro de poemas, escribí ensayos, di conferencias, empecé una novela por tuits, también la aborté, vi cómo mis hijos se graduaban. Nadé, caminé, di clases, escribí columnas, tuve polémicas, abrí un taller literario, perdí mi paz interior polemizando un año por radio, viajé a lugares lejanos. Un escritor no solamente escribe: vive, como todo el mundo; sobre todo, vive.

Mientras vivía, retomé un viejo proyecto: Tres novelitas mafiosas, sobre tres hijas inocentes de tres padres muy malos, traquetos. Me dio miedo escribirla; no tengo buenas relaciones -ni siquiera mentales- con la delincuencia. Busqué otro camino y empecé otra novela: Memorias de un amante impotente. Se me perdió un cuaderno donde tenía apuntes importantes para ese libro. Sufrí con esta pérdida, pero no hay mal que por bien no venga, pues no volví a extraviarme en ese nuevo proyecto sino que, por obligación, tuve que volver a trabajar en La Oculta. Recordé algo que me había aconsejado Vargas Llosa una vez que le confesé que no me gustaba lo que estaba escribiendo. Eso, para él, no era un problema, y se arreglaba muy fácil: “uno trabaja, quita lo que no le gusta, y lo corrige todo hasta que le guste.” Me puse a hacerle caso, es decir, a trabajar en la novela para mejorarla. Abandoné el narrador omnisciente (un dios que todo lo sabe) y partí el relato en tres partes: tres hermanos, ya envejecidos, narran los hechos de una finca, La Oculta, en monólogos que se van alternando. Me sentí más cómodo con esas voces (aunque ninguna fuera la mía) y la novela avanzó. Estuve en un refugio para escritores en la Toscana, y pude adelantar mucho. Estuve casi cuatro meses en silencio, en Berlín, y la novela dio un salto. Cuando un niño me devolvió el cuaderno perdido con los apuntes para las Memorias, ya ese proyecto estaba descartado y mi obsesión era La Oculta. Cuando uno llega a una concentración obsesiva, las novelas dan punto. Hace un mes, más o menos, repartí un borrador a lectores de prueba, expertos y aficionados, buenos amigos. Recibí consejos, críticas, sugerencias. Robándole horas de oficina a la Biblioteca donde trabajo y madrugando mucho, he seguido esos consejos, al menos casi todos, o los que era posible seguir.

Y hoy, entonces, entrego el manuscrito final (y al mismo tiempo provisional) de La Oculta. Los editores, todavía, podrán decir que la novela no les gusta. Pero a mí ya me gusta y ese es un visto bueno ineludible, el primero. Ellos me harán observaciones, seguramente, y llegaremos a un acuerdo, si hay desacuerdos. Tengo un mes para que editores y lectores más avezados me hagan sugerencias y yo las revise. Viene también la prueba de la lectura de la familia, que es siempre compleja, y muy íntima. Pero ya todo está en marcha. Ya estoy pensando incluso en la foto de la portada. No hay nada qué hacer, en pocas semanas voy a abandonar esta novela, La Oculta, y dejará de ser mía. Será una niña huérfana, en manos de los lectores que la quieran leer. Y yo ya no voy a poder mejorarla ni defenderla. Será ella, si puede, la que se defienda sola.

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  • Ana Maria Cadavid 14/09/2014 at 2:32 pm

    Felicitaciones. Una alegría.

    • mcjaramillo 14/09/2014 at 6:58 pm

      Mucho vivió y escribió en esos cuatro años. Ahora, todos contentos.
      Enhorabuena.

  • lorenza 14/09/2014 at 2:58 pm

    Atenta y ansiosa… felicitaciones maestro!

  • reflexionespersonales 14/09/2014 at 3:00 pm

    A la espera de su publicación. Enhorabuena.

  • Alexandra Narváez 14/09/2014 at 3:02 pm

    Qué buena noticia!

  • Angeles Mastretta 15/09/2014 at 12:33 am

    Felicidades, Héctor. ¡Qué alegría! Y qué regio se siente hacer el recuento y estar seguro de que todo lo que no hiciste estaba lleno de lo que ibas haciendo. Será muy buena. Esroy segura. Besos, Angeles

  • Paola Hernández 15/09/2014 at 10:09 pm

    Muy ansiosa de recibir tu novela, sin duda tu niña no solo se defenderá, volará y defenderá la grandiosidad de su padre.

  • El Cargaladrillos 15/09/2014 at 10:42 pm

    Felicitaciones, Héctor, que alegría tan grande.

  • alberto ruy sanchez 15/09/2014 at 10:54 pm

    Felicidades querido Héctor, ya queremos leerla.

  • Paola Ishen (@paolaishen) 17/09/2014 at 3:59 am

    Interesante columna. Ansiosa de leer La Oculta, hija que se defenderá y te defenderá. ¡Felicidades y muchos éxitos!

  • Daniel Gómez 21/09/2014 at 6:45 pm

    Tus lectores estamos ansiosos de poderla tener cuando salga.

  • Andrés Mauricio Soto Roldán 23/09/2014 at 3:35 am

    Ya la corregiste, la amoldaste, la amaste, la contemplaste y a tu buen gusto la adaptaste. Dejá ahora pues que esa niña se haga grande y vaya a jugar al parque (biblioteca) mientras espera latente que por sus lineas mucha gente.se entretenga y goce.

  • Maria 23/09/2014 at 7:27 pm

    Felicitaciones y ansiosa por comprarlo.

  • Isabel López Giraldo 23/09/2014 at 8:57 pm

    Ya la quiero leer. Que salga a la luz y deje de estar Oculta!!!

  • Mónica Castaño 04/10/2014 at 8:13 pm

    Me encanta la frescura de sus artículos. Exitos con La Oculta!

  • JOSE LOPEZ 10/11/2014 at 7:28 am

    Hector ese “olvido” me llego adentro como a tantos, ahora compartire tu “oculta” con mi sobrina que acabo de conocer, tiene 13 y me encanta que le encanten los libros.

  • Juan Giraldo 15/11/2014 at 12:19 am

    Que buena noticia Héctor. Muy pendiente. Plan para empezar bien diciembre!

  • Eddie Arrieta 27/01/2015 at 9:33 pm

    Tarde, pero lo compré. Mi esposa me regaño por estar contaminando el medio ambiente, pero como hago si no hay versiones digitales.

  • Olaf 06/05/2015 at 2:38 pm

    Me gusta que un escritor cuente las vicisitudes que implica sacar una novela. Normalmente las novelas salen, así como así, cada 2/3 años si un escritor es minimamente cuidadoso. Una suerte que puedas discernir cuando un proyecto, ya sea avanzado, no lleva a ningún lado. Suerte. Ya encargué La Oculta.

  • Gloria Contardi 06/08/2015 at 10:34 pm

    Soy chilena y ferviente admiradora de su prosa maravillosa. Acabo de terminar La Oculta. Sin palabras. Uno de los mejores libros que he leído en los últimos años. Felicitaciones

  • La Oculta de Héctor Abad Faciolince | Blogs Clubs Lectura das Bibliotecas Municipais da Coruña 22/10/2015 at 9:56 am

    […] 14 de septiembre de 2014, Héctor Abad escribía en su página web “Terminar una novela”, texto en el que relata todo lo que ha hecho durante los años que separan La Oculta de su […]