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Respuesta a William Ospina

06/01/2014
pessimist 2

Imagen tomada de: http://nabhan.deviantart.com/

En un artículo bilioso, mal intencionado y sin asomo alguno de humor (los profetas bíblicos de la desgracia, al anunciar el Apocalipsis, no pueden permitirse jamás una sonrisa), William Ospina me acusa de aplaudir como un histérico “lo bueno y lo malo, lo útil y lo atroz, lo benéfico y lo dañino, porque no utilizan criterios sino emociones, y quieren adular su propia satisfacción.” Y agrega: “Cada quien es dueño de decidir si quiere ser protagonista de cambios históricos o apenas miembro del comité de aplausos de los poderes de este mundo.” Lo curioso es que estas afirmaciones ofensivas y sin reflexión son la respuesta a un artículo en el que yo admitía que este mundo es espantoso (y lo atroz no se aplaude), con la única salvedad de que es menos espantoso que el mundo de ayer invocado por sus críticos (el de los buenos salvajes que viven en perfecta armonía entre ellos, con la naturaleza y con el mundo).

Si alguien pertenece a un comité de aplausos es WO, que no se cansa de aplaudir al régimen chavista y de defender al castrista, y de recibir vergonzosos premios simbólicos y pecuniarios por hacerlo, como si ese tipo de regímenes -por el solo hecho de declararse revolucionarios- no fueran representantes del poder, y de poderes militares altamente represivos y alérgicos a las libertades más elementales, como son las de movimiento, pensamiento y expresión. Como estos son los “cambios históricos” que WO aplaude y propicia, es decir saltos hacia atrás, al terror de los regímenes totalitarios de la vieja Unión Soviética de la cual Cuba es uno de los últimos bastiones y vestigios, prefiero el papel de no aplaudir revueltas perniciosas como la que va hundiendo a Venezuela en el atraso, la escasez y la pauperización. Por supuesto que yo no quisiera ser protagonista de estos cambios dañinos, que arrojan por la ventana, como suele decirse, al agua sucia junto con el niño.

Nunca he predicado el conformismo ni bendecido el gran negocio, como me acusa WO. Lo mío no era una invitación al conformismo sino un alegato contra el desánimo; si uno no reconoce que la humanidad puede progresar, tampoco se anima a actuar, porque si no hay posibilidad de progreso entonces lo más indicado sería la ataraxia inactiva. Si uno señala que la violencia ha bajado sustancialmente en el mundo en los últimos 50 años, no significa que uno celebre la violencia que existe. Tampoco he afirmado yo en ningún lado que la historia sea “un ineluctable avance hacia mejor” o “un relato de mejoramiento y progreso”. Al contrario, muchas veces la historia es solo un camino hacia la destrucción y el atraso, como demuestran casos tan emblemáticos como los de Atenas, Roma y Constantinopla. La misma Europa de la primera mitad del siglo XX, despedazada entre fanáticos fascistas y fanáticos comunistas (Mussolini, Franco y Hitler como una reacción nefasta al terror de la URSS), sufrió durante décadas un retroceso del que solo vino a reponerse treinta años después del final de la Segunda Guerra Mundial, afortunadamente ganada también por las potencias liberales de occidente y no únicamente por el criminal Joseph Stalin.

Me he ocupado con paciencia y cuidado de la obra literaria de WO. Él mismo me invitó hace pocos años a que presentara en Bogotá su Antología Poética, en un momento en que quizá no me consideraba un publicista del capital y de la industria, o a lo mejor creía que mis palabras podían hacerle publicidad a sus libros. Lo presenté con admiración y cariño (puede leerse aquí). Con la misma admiración con que he citado sus poemas para defender algunas tesis, y con el mismo respeto intelectual con que he criticado posturas suyas que me parecen francamente oscurantistas y contrarias al espíritu de la Ilustración (leer aquí). Por eso es más curioso aún que WO aduzca a Voltaire, el gran filósofo de las luces, para defender sus tesis. El Cándido comienza desmintiendo a aquellos que, como WO, piensan que la naturaleza es una especie de perfecta creación divina, y para demostrarlo relata lo ocurrido en el terremoto de Lisboa, una desgracia que no se puede atribuir a los terribles gobernantes de la tierra y sí más bien -si lo hubiera- al creador del orbe. Voltaire, al demostrarle al teólogo Leibniz que este no es el mejor de los mundos posibles, también nos dice que todos tenemos el deber de tratar de mejorarlo, y no con discursos grandilocuentes infestados de adjetivos, ni con advertencias apocalípticas de profeta bíblico o chamán amazónico, ni con peroratas retóricas repletas de indignación moral, sino cultivando con sencillez nuestro jardín.

Protegiendo los logros de la humanidad sin ponerlos en riesgo por la promesa de un dudoso paraíso futuro, anunciado por quienes -esos sí- creen que la historia está dominada, no por las personas, sino por unas leyes ineluctables que conducen a la dictadura de las clases trabajadoras, que tarde o temprano llegarán para arrasar con la asquerosa sociedad burguesa.

Quisiera terminar con la anécdota que contó un amigo al leer mi columna y la respuesta de WO: “Pienso que la columna de HAF no va dirigida contra los intelectuales críticos sino contra los criticones, abundantes en nuestro país. Lo cual me recuerda una anécdota. Un grupo de turistas precedido por la infaltable guía recorría la bellísima ciudad de Florencia. Uno de aquellos, en forma reiterada, censuraba el estado de calles y aceras, tal vez basuras o falta de mantenimiento. En un momento dado, la guía no aguantó más al constante quejoso y entonces le dijo: ‘¡Oiga, señor, usted por qué no levanta la vista de vez en cuando!’.”

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  • Juan C Jaramillo 07/01/2014 at 2:00 pm

    Sin embargo, y aparte de las diferencias entre ambos escritores acerca del ‘estatus’ real del mundo –que si es espantoso–, en el tema mas importante, mas vital y crítico para la humanidad, (el ecosistema global) es mas espantoso que nunca. Ninguna, léase bien: ninguna generación lo ha hecho mejor que la anterior en el tema ambiental. Si, este mundo es espantoso y lo seguirá siendo, y nuestra generación hasta ahora lo esta siendo mucho, mucho peor que la anterior. Los datos así lo corroboran.

  • Juan C Jaramillo 07/01/2014 at 2:03 pm

    Haciedo, mucho peor que la anterior

  • Alejandra 07/01/2014 at 2:17 pm

    Cuando leí su articúlo pensé lo mismo que hoy usted le explica a WO, y que parece ser él no entendió: aunque hay problemas, las cosas no son tan malas como antes, el mundo en muchos aspectos ha mejorado, que bueno vivir y trabajar en estos momentos históricos. Las sociedades estan mejorando, no todo es negativo. Qué bien que usted, Héctor Abad, escriba estos artículos; aunque hay intelectualoides que no lo entienden, personas del común lo hacemos. Gracias por su blog.

  • Arbey Méndez 07/01/2014 at 5:24 pm

    Pues, cuando se es fanático se defiende al amo, más no las ideas…!
    En la historia de la humanidad existen muchos que como personajes llenan páginas, pero como personas son un asco. Sólo los fanáticos todo lo ven bello..!

  • Juan S. Lozano (@BillyHuesos) 07/01/2014 at 8:06 pm

    Su defendido liberalismo multicultural en Europa esta abriendo paso al fanatismo fascista. Porque? El capitalismo ha generado una permanente crisis económica que genera una rabia mal encausada en la población. Cuando el gobierno está manejado por tecnócratas fríos (supuestos apolíticos) en un estado de crisis económica puede suceder cualquier cosa. Para cambiar la desastrosa situación mundial es necesario que se radicalizen los valores de la ilustración, igualdad, libertad, solidaridad, el acontecimiento verdaderamente político debe estar ahí, no podemos dejarlo en manos de los fascistas. Los blandengues como usted no están contribuyendo mucho.

  • Robynson Jesús 08/01/2014 at 2:05 am

    No estoy de acuerdo con la equiparación entre el Gobierno Venezolano y el totalitarismo. Me parece que hay mala fe y mera antipatía. Esa actitud es a lo sumo odiosa. Los análisis de la situación de la Venezuela actual que vengo estudiando son los de Manuel Sutherland.

    Hay mundos de distancia entre la actitud escrita de ambos. Soy más cercano a la lectura de los escritos de William Ospina. Noto en la visión de Hector Abad las ganas de traer a su favor la tradición de la prosa carnavalesca, de la alegría y el buen humor, es grande y larga esa tradición y cruza zonas de la mejor literatura moderna. Mas es bueno aclarar que esta no es señorío de la ideología liberal.

  • Javier 08/01/2014 at 10:54 am

    Sería conveniente que WO , explicara los millonarios contratos que tuvo en la al alcaldía de Moreno Rojas .

  • Almera Caroddy Parra 08/01/2014 at 7:37 pm

    Cosas curiosas de los argumentos: cuando leí el artículo de HAF que dió origen al repelo de WO, me pareció conveniente que alguien dijera eso (me refiero a los del primer artículo de HAF). Y cuando leí el artículo de WO en el que, sin mencionarlo, trapea el piso con HAF, también consideré excelente esa respuesta. El artículo de WO es muy bueno. Realmente notable. Eso sí, ahora HAF nos recuerda sus zalemas (las de WO) a Chávez (busquen los artículos panegíricos cuando el caudillo murió) y al régimen totalitario cubano de los hermanos Castro. Hubo alguien que, desde la perspectiva económica, se burló sin misericordia de las tesis romántico-indigenistas de WO: el actual ministro de Salud, Alejandro Gaviria. Desmontó las tesis de WO como agua caliente en azucarillo. Sea lo que sea, hay que agradecer los dos artículos que han dado lugar a la cólera de William y al puchero adolorido de Héctor: ambos son buenos documentos para repasar.

  • Gloria Arias 08/01/2014 at 10:07 pm

    La respuesta de HAF es como él: inteligente y limpia. Me encantan los escritores que no creen que su intelectualidad implica endosarle su pluma al negativismo. Qué maravilla que alguien del calibre de Héctor Abad, se atreva a decir que no estamos en medio del Apocalipsis.

  • Ja. Vasqc 09/01/2014 at 5:13 pm

    Aquí es donde yo, común individuo social, me debato como una pelota entre sus argumentos tan valiosos pero en los que veo puntos débiles y fuertes, de ambos lados.pero bueno algo nos remueven las neuronas que nos quedan.

  • Momo Suheskun 09/01/2014 at 11:30 pm

    Es curioso que William ataque a quienes, como Héctor, creemos que la historia de la humanidad, por más sangrienta y nefasta que haya sido y sea, es una historia de esperanza y de avance. Ospina, confunde el positivismo epistemológico del siglo XIX con el pensamiento positivo (que no es que desconozca los aspectos o cosas negativas… si no más bien que no se arrodilla ante lo negativo porque no lo venera).

    Lo más curioso es que hasta hace poco aún creíamos que él, con su misticismo y su poesía, era un representante de la esperanza (recuerdo especialmente una tarde de sábado en Palinuro con Luis Alberto, Nerön, José Raúl, Simón, Jorge, Germán y Teresita Gómez, en la que la belleza de la literatura nos remitió a la belleza del pensamiento y de los autores, llevando a Teresita a sacar su celular para llamar a William a simplemente decirle que lo estábamos recordando entre esa conversación esperanzadora); pero demuestra una vez más con sus palabras que, como decía el grandioso padre de Héctor, una cosa es tener convicciones y otra ser un radical. William se perfila cada vez más como una de esas mentes brillantes que se niegan al cambio del mundo y paradigmas… cosa lamentable, pues los intelectuales que viven de los pensamientos radicales del siglo pasado tienen, como los celulares, la obsolescencia programada.

  • Eleazar Plaza 10/01/2014 at 9:55 am

    Conviene estudiar antes de hablar. Nos apresuramos a discutir con sentimientos descuidando las categorías sociales. En cambio, qué claridad encontramos en Hobsbawm cuando habla de democracia liberal y totalitarismo, y no porque fuera marxista confeso. El discurso se beneficia en una perspectiva histórica, siempre y cuando se venza la tentación del estereotipo. Como dijo Germán Colmenares en “Las convenciones de la cultura”, hoy los novelistas hacen historia y los historiadores novela.

  • Abel Villa 11/01/2014 at 5:10 pm

    No entiendo por qué cree que el artículo escrito por William Ospina se refiere a su artículo, Héctor. Esas mismas palabras que público pro davinci y el espectador salen en su nuevo libro, Pa que se acabe la vaina, publicado el año pasado. Dudo mucho de que WO haya escrito el libro pensando en usted, por eso no entiendo la polémica que se armo respecto a su columna y el fragmento del libro de WO. Ojo a lo que se diga en Twitter, algunos usuarios viven de armar polémica usando la ignorancia como arma.

  • Julio Cdavid 17/02/2014 at 5:27 am

    Apocalipsis para Colombia? No, ni para el mundo entero. Lo que ha muerto en Colombia es el derecho a ser nación, ha muerto nuestra soberanía, ha muerto la construcción de un camino propio al desarrollo, ha muerto nuestra dignidad nacional, ha muerto la esperanza de ser algo diferente a bodega de insumos para potencias, ha muerto la posibilidad de que exista un partido que dirija a esa nación en busca de la dignidad porque quienes nos han “dirigido” por 200 años se han propuesto que esto no sea posible y sólo dirigen su mano al erario público, que por tanto ya no es público, es para los bandidos que ostentan el poder.

  • Ruben Erazo 21/02/2014 at 1:40 am

    Buena respuesta a WO. Leía hace poco la emergencia sanitaria y ambiental de este mundo en el siglo XIX. Toneladas de orín y mierda humana y animal corrían por las calles haciendo de la vida un verdadero horror. En Nueva York a los caballos muertos no los recogían por que eran muy pesados y se descomponían en las calles haciendo de la higiene un problema descomunal hasta la invención del automóvil. Hoy en día seguimos en las mismas pero con otros agentes de polución. El mundo siempre ha sido un desastre y tranquilos que nuestra especie algún día se va a extinguir como cualquier otra de las 99.8 % de las especies ya extintas. Al mal tiempo buena cara y que mamera los profetas.

  • César 24/03/2014 at 7:04 pm

    No creo que los dos debieran estar discutiendo, mas bien deberían de estar unidos, sirviendo de ejemplo,para nosotros los que andamos desunidos, buscando quien es o no el mejor. Creo que ha sido una mal interpretación de las muchas que solemos hacer. Finalmente quisiera decir la mucha admiración que tengo por los dos escritores, que sin lugar a dudas,son los mejores escritores que tenemos hoy por hoy en Colombia.

  • mcjaramillo 30/03/2014 at 6:19 pm

    Si nos fijamos en la historia de la humanidad, nos damos cuenta de que esta avanza dando dos pasos adelante y uno atrás. Desde la década de los 80 del siglo pasado estamos en el paso atrás. Lo que vaya a durar no lo sabemos; lo que sí sabemos, es que el próximo movimiento será los dos pasos adelante.

  • Emilio Suárez González 21/10/2014 at 3:37 pm

    es interesante ver como las percepciones internas de un país se reflejan en otro claramente y con pocos adjetivos, me duele que mi país se visto así por otros,pero más me duele que sea real, y hablo desde Cuba, saludos

  • Veronica Ramirez 24/05/2015 at 9:23 pm

    Señor, me parece un gran acierto todo esto que Ud. dice, William Ospina como lo ha demostrado desde antes tiene conductas pro-chavistas y esto, como todo lo que lleva a la destrucción de una sociedad, debe ser detenido. Lo felicito por su claridad de mente y crítica constructiva que para a gente como Ospina y no deja que los débiles de mente se contagien de esto como si fuera una infección. Le deseo éxitos ante todo.