Columnas

Resistir a la resistencia

15/05/2016

No solo creo que el ex presidente Uribe tiene derecho a convocar a sus seguidores a la resistencia civil contra los acuerdos de paz, sino que yo también convoco a resistir civilmente contra quienes se oponen al acuerdo de paz. Debe haber una doble resistencia civil: la ya convocada por Uribe contra el acuerdo, y otra convocada por quienes hemos sido víctimas de este conflicto, a favor del acuerdo.

Aunque parezca un trabalenguas, es claro: hay quienes están en desacuerdo con el acuerdo (Uribe y sus seguidores), y quienes estamos de acuerdo con el acuerdo: muchos de los que hemos sido víctimas de este conflicto de medio siglo y no lo queremos seguir sufriendo. Unos resistirán en contra del acuerdo; otros resistiremos a favor del acuerdo.

Íngrid Betancourt fue víctima de las Farc y está a favor del acuerdo; numerosas víctimas de la guerrilla o de los paramilitares están a favor del acuerdo. En esa unión de las víctimas de las Farc, de los paramilitares, y a veces del Estado, en esa unión de muchos, es donde está nuestra fuerza. Una fuerza serena que debe resistir contra aquellos que quieren volver a las soluciones de fuerza, a la solución militar, que nos llevaría a medio siglo más de conflicto.

Por lo tanto: debemos hacer nuestra propia resistencia civil a favor del acuerdo, en contra de esa otra resistencia civil (y legítima) que se opone al acuerdo. Dos resistencias civiles no se golpean, no se insultan, no se matan: se confrontan, discuten, y finalmente votan pacíficamente. Eso se llama democracia. Y si la resistencia civil contra el acuerdo de paz gana, nosotros aceptaremos pacíficamente su victoria, aunque pensemos que están equivocados. Y si nosotros ganamos, ellos deben aceptar pacíficamente nuestra victoria, así piensen que estamos equivocados. Y si ellos ganan, gobernarán los que están en contra del acuerdo de paz. Y si nosotros ganamos, gobernarán los que estamos a favor del acuerdo de paz.

Ellos (los de la resistencia civil contra el acuerdo) están diciendo que si se firma el acuerdo de paz vendrá el socialismo a Colombia. Nosotros decimos que si se firma el acuerdo habrá un nuevo movimiento político (el de las Farc) que busca sin armas el socialismo, y que en una democracia todos pueden proponer sus ideas. Que no se puede prohibir que se proponga el socialismo como sistema ideal de gobierno. Otra cosa es que votemos por ese sistema, o que pensemos que su socialismo (bolivariano) es bueno. La resistencia civil a la que convoco no está de acuerdo con ese tipo de socialismo, pero sí con que ese tipo de socialismo se pueda proponer sin armas y que la gente pueda votar, o no, por esa propuesta.

La resistencia civil a la que convoco es en contra de los que quieren que siga la lucha armada. Queremos discusión de ideas en paz; queremos que las Farc propongan su socialismo (así sea un error, así haya demostrado su fracaso en Venezuela) en paz; queremos que el uribismo proponga en paz su país de terratenientes, agroindustrias y empresa privada. Si todos proponen sus ideas en paz, la gente votará (en paz) por lo que mejor le parezca.

Tenemos que resistirnos a que los que se resisten a la paz por miedo a que las Farc propongan el socialismo. Que propongan eso si quieren, pero en paz. Las Farc van a perder, serán una minoría, pero una minoría obligada a ser pacífica, una minoría que no dispara ni secuestra ni trafica. Y también la resistencia civil de Uribe y sus seguidores tendrá que ser pacífica, no una resistencia que financie grupos armados de supuesta “autodefensa”, usados para el ataque.

De este modo, con muchos movimientos civiles y pacíficos de resistencia, crearemos una democracia real. Bienvenida la resistencia civil de la derecha. Bienvenida la resistencia civil de la izquierda. Yo convoco a una resistencia civil pacífica del verdadero centro democrático: la nuestra, la de las víctimas que no queremos más conflicto, sino paz para dirimir los desacuerdos con argumentos y sin violencia.

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