Columnas

No te vayas, Cataluña

27/07/2014
Shadows of Catalunya Michael Giedrojc

‘Shadows of Catalunya’ by Michal Giedrojc Más del artista en http://giedrojcmichal.com/

Enceguecido por la lejanía o con los ojos abiertos gracias a la distancia, quiero opinar sobre Cataluña y su posible secesión de España. Quiero a Cataluña: mi hija hizo su carrera en Terrassa y mi hijo va a una Facultad en la avenida Diagonal. Así que su destino no me es indiferente.

Perdonen si simplifico, pero para mí ese enredo es sencillo como un problema de teoría de conjuntos: España forma parte del conjunto Europa; Cataluña es parte del conjunto Europa y del conjunto España; Gerona y Tarragona son parte del conjunto Europa, del conjunto España y del conjunto Cataluña. España no pierde nada al formar parte de la entidad política y cultural europea, y al contrario, se vuelve más valiosa cuanto más integrada esté a ella. Y Cataluña no pierde al formar parte de España, ni a Lérida le convendría ser un estado independiente de Cataluña. Porque ¿dónde parar la fiebre independentista? Cualquiera puede ver que las republiquitas centroamericanas no son un ideal. Antioquia tiene más territorio y un PIB diez veces más grande que el de Nicaragua, pero eso no me hace soñar con una república de Antioquia. Estando en Colombia tenemos más fuerza y ahorramos recursos.

España y Cataluña han sido siempre para mí una comunidad cultural, geográfica y política. Con grandes diferencias, claro, y tras la odiosa opresión franquista que impuso el castellano. Pero esto fue un bien que les llegó por las malas, pues los catalanes lograron así algo raro y valioso: ser perfectamente bilingües.

La primera noticia que tuve de Cataluña, en mi niñez, la recibí de Joan Manuel Serrat, que para mí era un cantante español, y luego catalán, y la primera vez que oí la lengua catalana fue en su voz: “Paraules d’amor senzilles i tendres.” Casi se entendía; y si no entendía la razón, entendía el corazón. Pero si quise oír a Serrat en catalán fue porque antes nos cantó en nuestra lengua a los latinoamericanos, generosamente.

Muchos amigos catalanes que han venido a Antioquia – filósofos, escritores, fotógrafos- han usado con nosotros esta lingua franca, el castellano, que abre las puertas culturales y comerciales. Si insisten en que sus niños no hablen español ni en los recreos, esas puertas serán mucho más duras de abrir. España no es como Bélgica, donde la mayoría de los flamencos hablan neerlandés y no francés, y donde los valones no hablan neerlandés. ¿Que los españoles no catalanes tampoco hablan catalán? Peor para ellos. La gran riqueza de Cataluña es saber hablar catalán y castellano. Magníficos editores catalanes, Jaume Vallcorba en Acantilado, Jorge Herralde en Anagrama, Pere Sureda en varias editoriales, editan y traducen al castellano, lo cual no los hace menos catalanes. Y no queremos que pierdan ese maravilloso hilo de comunicación con nosotros, sus primos de América.

Si Cataluña se independiza, será inevitable que se aleje también de nosotros, de la comunidad cultural y lingüística que ahora tenemos gracias a su valioso bilingüismo. Y nosotros también nos debemos acercar. Hace pocas semanas traduje, a pesar de que casi no sé catalán, un poema de Joan Salvat-Papasseit. El poeta enfermo cuenta lo que le espera si se cura, y lo que le espera si ya no se levanta de la cama. Yo creo que el nacionalismo es también una enfermedad de la que Cataluña está enferma. Si Cataluña se muere para España, y para lo español, se alejará de nosotros, no porque no la queramos ni nos quiera, sino porque será más difícil comunicarnos. Uno puede adorar a Francia, a Italia, pero con los catalanes las cosas son más sencillas, por formar parte de España. Entiendo que España tenga algo de cárcel. Pero esa cárcel lingüística los integró a América.

Alemania, que fue el país más nacionalista y con más nacionalismos de Europa, resolvió el problema regional con sensatez. La síntesis perfecta entre el impulso independentista y el impulso integrador -que existe en todos los pueblos- se llama federación. Cataluña cabe perfectamente en una España federal.

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  • Luis 05/09/2014 at 4:57 am

    Me sorprende esa perspectiva, creo que olvidaste algo fundamental. Mientras España ño renuncie a esa Rancia Monarquia Cataluñaño renunciará a su sueño de independencia.Los reyes de Castilla y Aragón nunca lo serán de Cataluña.