Columnas Periodismo

Más libros, menos toros

01/02/2015
premio narrativa eafit

Ricardo Silva Romero, Juan Esteban Constaín y Margarita García Robayo, finalistas del Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana EAFIT.

Mientras en Sincelejo se hacen corralejas grotescas, mientras en Medellín, en Manizales y en Cali algunas personas se obstinan en la vergüenza de ir a los toros, y de dar alaridos de éxtasis ante faenas sangrientas, en Medellín y en Cartagena (y en Riohacha y en Aracataca) se hace el Hay Festival, donde los encargados del espectáculo son la literatura, la ciencia, la música y los libros. Como una alternativa al circo deplorable de la tortura a los animales, este festival propone algo distinto: la discusión de ideas, la presentación de libros, el debate inteligente, los conciertos, las exposiciones, las fotos y los premios.

Al lado de la sede del Hay, como un símbolo, hay un edificio que se va cayendo. Entre el comején y el salitre, la plaza de toros de Cartagena se desmorona día a día, como último vestigio de la vieja barbarie. Al no ser de piedra, como los circos romanos, no durará mucho ni siquiera como arquitectura, y ya amenaza ruina. Su único encanto es la decadencia y pronto será el polvo del olvido.

En el marco del Hay acaba de entregarse el primer Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana. El premio se llama Biblioteca porque nos lo inventamos un grupo de amigos a los que nos gusta leer y pensábamos que lo primero que debe hacer una biblioteca es promover la lectura de buenos libros. En la Biblioteca de la Universidad Eafit, donde trabajo desde hace un año, he podido darme uno de los placeres más intensos que se pueden tener: vivir rodeado de libros y poderlos leer, prestar, recomendar, comprar… Sí, también comprar, porque dirigir una biblioteca consiste en la posibilidad de comprar casi todos los libros que uno quería y no había podido comprar por falta de plata: un incunable, una primera edición firmada y corregida por De Greiff, las mejores ediciones del Quijote, de Quevedo, de Lope o de Spinoza, libros así, deslumbrantes, que hacen que los ojos se derritan de dicha y que las manos tiemblen de emoción.

Otra cosa agradable de trabajar con el respaldo de una buena biblioteca es que uno puede también hacer que se premien los mejores libros de los mejores escritores colombianos, para que la gente los lea más. Para que los estudiantes y los profesores se antojen. Para que todos los lectores los aprecien, los quieran y los disfruten. Por eso, con el apoyo de un rector humanista como Juan Luis Mejía, y de empresarios que creen en la cultura (los presidentes de Caracol TV, Gonzalo Córdoba, y del Grupo Familia, Darío Rey) nos inventamos un premio que hacía falta en Colombia: un galardón para obras literarias ya publicadas. Cuentos, crónicas, novelas, biografías, testimonios. Al estar publicadas, es también un premio para las editoriales grandes y pequeñas.

En la biblioteca nuestra función consiste solamente servir de vehículos, de secretarios y de notarios. Convocamos un jurado serio e independiente, contratamos lectores avezados que hicieran informes de lectura, recibimos todos los libros que nos quisieron mandar (de los publicados el año pasado llegaron 112) y dejamos que el jurado se pronunciara. Al fin se llegó a una selección Colombia de 11 libros de sendos escritores: los nominados. Y de estos se escogieron tres finalistas: Juan Esteban Constaín con El hombre que no fue Jueves, Margarita García con Lo que no aprendí, y Ricardo Silva con El libro de la envidia.

La gente hizo sus cábalas y apuestas. Un columnista de El Espectador escogió a otro de los once como mejor del año, y era muy bueno. Algún miembro del jurado hubiera preferido que otro libro ganara, pero nadie tenía voto ponderado. Al fin se impuso una historia fantástica: una novela sobre la supuesta canonización del gran escritor británico G. K. Chesterton, de Constaín. El libro es maravilloso y merece que mucha gente lo lea. Lo mismo puedo decir de los otros finalistas y de los nominados. Creo que así la biblioteca, todas las bibliotecas, invitan a algo mucho mejor que los toros: a leer buenos libros.

 

 

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  • Mauricio Jaramillo 01/02/2015 at 1:13 am

    Excelente concurso, muy bien por el apoyo a los escritores.

    Una pregunta, ¿rector humanista?, ¿acaso no vieron lo que hace con la gente humilde que lustra zapatos en la universidad?.

  • Juan Carlos Vergara Gallego 01/02/2015 at 1:16 am

    Muy buen concurso.
    Gracias a la universidad EAFIT por el apoyo a este tipo de iniciativas.

  • Alejandro Linero Welcker 01/02/2015 at 1:41 am

    Amen

  • Anabelle Aguilar Brealey 01/02/2015 at 12:37 pm

    ¡Qué vivan los buenos libros y que no mueran los toros!

  • José M. Ruiz 01/02/2015 at 1:03 pm

    Bien por el ganador, los finalistas y los seleccionados. Mejor por los que apoyaron, excelente por Juan Luis y EAFIT. Y a vos, gracias por estar ahí. Gracias a todos.

  • kelly arenans 02/02/2015 at 2:47 am

    ¡Excelente! que los libros perduren, en la cotidianidad de la sociedad.

  • mcjaramillo 02/02/2015 at 1:02 pm

    ¡Ay, los toros…! Creo que me moriré sin ver desaparecer esa ofensa a la sensibilidad humana.