Columnas

Maestros de dudosa ortografía

10/05/2015

 

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Enseña de un maestro de escuela, 1516, Hans Holbein

 

Uno tiene sus locuras. Una de las mías es una casi enfermiza obsesión por la ortografía. Cuando fui maestro de lengua española, todavía lo recuerdo con dolor en el alma, una colega me corrigió dos errores que cometí en el tablero: había escrito jesuita con tilde (jesuíta) y también le había puesto tilde al pronombre ti (tí). Jamás olvidaré esas correcciones (aunque me hicieron quedar mal en público). Hay palabras de ortografía tan rara que uno apenas se las aprende si llega a quebrarse el huesito de la alegría: cóccix. Y otras tan contra-intuitivas que hay que ser hijo de médico para sabérselas: torácico, aunque se diga tórax; o absorber, que uno tiende a cruzar con absolver, y se le puede ir la V. Hay que escribir con el diccionario abierto.

Es tanta mi manía que no hace mucho tiempo me granjeé (acabo de consultar y sí, es con J) la enemistad de una ministra del despacho de Santos. No, no es la de educación. A raíz de una crítica que hice a la misa que le hicieron aquí a García Márquez, con cardenal a bordo y todo lo demás, recibí de ella una carta muy molesta. No me importó la molestia, pero sí las faltas de ortografía (en una comunicación oficial), y se las señalé. Me contestó aún más furiosa que esas faltas las había cometido su secretaria. Con tan mala suerte que en la nueva carta había otras fallas, que volví a mostrarle. En fin, la ministra, desde entonces, no me quiere mucho.

Empezó a preocuparme la ortografía de los maestros en huelga desde que vi las pancartas de la marcha. No daban pie con bola. Leí también un cartel con buena ortografía, pero homófobo: “Ministra, la educación está como su situación sexual: pura mamadera de gallo.” La mala ortografía y la homofobia me parecían normales en una manifestación de ganaderos, digamos de Fadegán, ¿pero de maestros?

Había que oír también la manera de hablar de algunos líderes del sindicato, Fecode: descompuestos, amenazantes. No parecían maestros (razonables, serenos, cargados de argumentos) sino agitadores. No sabían cómo explicar que el 78% de los educadores no superaran las evaluaciones para poder ascender en el escalafón. ¿Esos eran los líderes de la más hermosa de las profesiones, de la más importante? No tenían voz de profesor, sino de vociferador. Agitadores de masas, resentidos de la lucha de clases (como si un maestro no perteneciera a la clase más eximia). Por líderes así es que la misma profesión no recobra su antiguo lustre: no defienden el ideal de una gran vocación, sino que se acogotan por intereses.

Harto de tanta bulla y de tantas consignas arrogantes y sin tildes, solidario con los padres trabajadores que tuvieron que dejar a los niños solos en la casa durante casi 20 días, me atreví a cuestionar por Twitter el ya muy largo y vociferante paro de los maestros. Quién dijo miedo. Por esos 120 caracteres me cayeron de inmediato toneladas de insultos. A esa gavilla furibunda no le habría prestado atención, si no hubiera sido por la pésima ortografía.

Les contesté: “A juzgar por la redacción de los maestros que me responden, deberían examinarse al menos en gramática y ortografía.” Ahí creció aún más la lluvia de denuestos. Me dediqué, entonces, entre en serio y en broma, a darles un cursillo rápido de gramática y ortografía (gratis); más les hacía correcciones y más se enfurecían. La rabia es mala consejera y sus tuits caían cada vez más al nivel de la pocilga léxica y la ortografía maloliente. Yo era, se supone, “rasista y clacista” (sic) por corregirlos. Mi padre, por supuesto, se revolcaba en la tumba de “verguenza” (re-sic) por el hijo “fasista” (recontra-sic).

Escribían frases como: “Así nunca abra buena educación”. Y yo les decía: no sé qué está abriendo. “Ese aumento salarial es una farza” y yo tenía la tentación de obligarlos a aprenderse de memoria los versos ortográficos de Marroquín. En fin, por corregirle la ortografía, me odiaba antes una ministra; ahora buena parte del gremio de los maestros, por lo mismo. Pero lo volvería a hacer.

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    • santarrosa61 10/05/2015 at 11:42 pm

      El artículo de Guido Polo Nule, en El Liberal está bien construido.Puede refuntar a Héctor Abad. Pero así sea arrogante el columnista, no se trata de sólo la forma. Abad también expone que ha tratado de jugar con humor, con sus argumentos, no sólo ha sido descalificador.Pero lo importante aquí es no sólo la ortografía, sino la cultura de la literalidad.Educarse, en Occidente, desde hace mil años, es también aprender a leer y a escribir. Y es asunto de poder,las democracias se conforman con indiviuduos modernos que han pasado por la educación formal.Claro, todos los ciudadanos pueden participar de la política. Pero quiénes los mandan y quiénes los manipulan: aquellos que han tenido el privilegio de educarse en la literalidad.

    • CarlosEduardo Samper (@CEduardoSamper) 14/05/2015 at 2:06 am

      Y a propósito de las normas actuales,
      las consideraciones de Miguel de Unamuno apuntan claramente a lo
      ideológico, cuando dice con ironía que:
      “Si se adoptara una ortografía fonética y sencilla, que, aprendida por todos pronto y bien, hiciera imposibles las faltas ortográficas, ¿no desaparecería uno de los modos de que nos distingamos las personas de buena educación de aquellas que no han podido recibirla tan esmerada? Si la instrucción no nos sirve a los ricos para que nos diferenciemos de los pobres, ¿para qué nos sirve?”

  • olga 10/05/2015 at 1:34 pm

    La raiz de la mala ortografia no solo está en los maestros, es propia de una cultura. Lo mismo sucede cuando los periodistas comenten errores espantosos que se traduce en cómo accedemos a estos puestos a través de oportunismos políticos

    • lilisalc 11/05/2015 at 10:47 pm

      Raíz*, con tilde. Ortografía* con tilde.

  • Eva María Sierra Garrido 10/05/2015 at 1:35 pm

    Felicitaciones por defender la buena ortografía.

  • Gabriel Canales 10/05/2015 at 1:50 pm

    Agradable saber que no hay solitarios en luchas que para la mayoría no tienen valor. Adelante maestro.

  • Simón 10/05/2015 at 2:00 pm

    Sexta línea:

    “…hay palabras de ortografía tan rara [sic] que…”

    Debería ser “raras”, en plural, para evitar una silepsis.

  • Juan Carlos Vergara Gallego 10/05/2015 at 2:27 pm

    Genial.

  • mcjaramillo 10/05/2015 at 2:43 pm

    Pobres alumnos.

    • pepe 11/05/2015 at 1:12 am

      De acuerdo, esto es muy triste. Desafortunadamente un alto porcentaje de profesores son mediocres y de muy malos modales.

  • kevin calvo 10/05/2015 at 3:13 pm

    El problema para mi no fue que corrigiera ortografía, el problema es la desinformación en torno a su comentario y que no fue capaz de debatir con argumentos.

  • Liliet 10/05/2015 at 3:27 pm

    Soy docente. La ortografía es una obligación y más para los que educamos. Excelente Héctor.

  • Vaneduya 10/05/2015 at 3:33 pm

    “El odio” es por su afirmación: “No les basta el 12% de aumento…”.

  • Helem 10/05/2015 at 3:34 pm

    No soy docente. Pero señor Abad, esa no fue la esencia de la discusión. De fondo se mostró su postura, no ortográfica precisamente. El análisis debe ir más allá y me extraña mucho que no logre capturarlo.

  • Ibsen Martínez 10/05/2015 at 3:36 pm

    ¡Cojonundo este artículo “rasista y clacista” ! MI vieja fue maestra y habría compartido contigo su obsesion por la ortografía. No pudo hacer mucho con la mía. Abrazote. I.

  • Juan Lozano 10/05/2015 at 3:56 pm

    “La mala ortografía es como el mal aliento.”

  • José M. Ruiz 10/05/2015 at 4:58 pm

    Vergonzoso, pero cierto. Y para colmo, los pillos de FECODE se volvieron a regalar por una cucharadita poquita, del pote de mermelada santista.
    Bien merecido lo tienen.sie

  • Germán Rincon 10/05/2015 at 5:00 pm

    Muy buena columna. Aunque hay algo que se debe tomar en cuenta y es que la baja calidad de la educación en los docentes se debe principalmente a las medidas que gobiernos anteriores han dictaminado (acabar con las normales, la desprofesionalización del servicio docente a través de la 1298 y la baja calidad en las facultades de educación). Ojalá algún gobierno o Estado se dé la pela y haga las reformas que el gremio de los docentes necesita. Saludos.

    • Germán Rincon 10/05/2015 at 5:04 pm

      Corrijo, ley 1297

      • César Andrés López 11/05/2015 at 1:15 am

        Decreto 1278

        • Germán Andrés 13/05/2015 at 2:05 pm

          creí que el Artículo 7 del decreto 1278 de 2002 había sido declarado inexequible, por eso nombro el Artículo 1 de la Ley 1297. Muchas gracias por la aclaración. Saludos

  • Angelina Vergara 10/05/2015 at 5:23 pm

    Lamento profundamente que en mi gremio encontremos personas que encajan con las características que mencionan. Sin embargo hay otros tantos que se esfuerzan honesta y sostenidamente por cultivarse intelectualmente…. Considero además, que la lucha del magisterio es legítima, con o sin tildes.

  • Encarna 10/05/2015 at 5:23 pm

    ¿Verdad que, por deformación profesional, termina siendo un escozor permanente, un daño irreparable en la retina leer algo con “horrores”? Creo que hasta puede considerárselo un problema ético y estético cuando se es docente. Ángeles Mastretta dijo una vez que “…la Ortografía es la elegancia del espíritu”. Y mi abuela decía que una puede perder todo, menos el glamour,

  • Giovani Orozco 10/05/2015 at 5:26 pm

    Estos son los “maestros” que “educan” a los jefes del carrusel de la contratación, a los directivos de empresas que acaban desfalcando compatritas y a los ilustres “padres de la patria ” que la venden a cambio de sus propios intereses….como dice el Evangelio: “si la sal se corrompe…”

  • Amina Beltrán 10/05/2015 at 6:02 pm

    Genial. Pensaba que para nadie era importante, ultimamente,
    la ortografía. No solamente los maestros escriben con errores vergonzos e imperdonables de ortografía si no que diariamente los diferentes medios de comunicación, especialmente la televisión con sus programas en vivo, lo hacen. No defiendo a nadie, pero igual medida para todos.

    • lilisalc 11/05/2015 at 11:01 pm

      Últimamente*, palabra sobresdrújula por lo que lleva tilde. Las palabras “si no” deben cambiarse por “sino” ya que es una conjunción adversativa que pretende unir dos oraciones opuestas en su significado.

  • José Miguel Suárez Aponte 10/05/2015 at 6:17 pm

    Soy maestro y si cometo algún error, aceptaré su corrección. Comparto su inquietud o su desesperanza por el uso del lenguaje por parte de esos energúmenos compañeros que no admiten razones ni frente al acuerdo, ni frente a la necesidad de hablar y escribir correctamente; sin embargo, discrepo en su apreciación relacionada con la evaluación: simplemente, no es que los maestros no la aprueben es que por estar ligada a los recursos disponibles, son tantos los filtros, que solamente el 18% puede alcanzar el puntaje necesario para ascender.

  • Emigdio Jacob 10/05/2015 at 8:00 pm

    No opino porque la embarro jajajja

  • Franklin De Avila 10/05/2015 at 8:39 pm

    Yo les habría (sin sic) cambiado el rótulo de “maestros” en este artículo, no son todos, pero a la mayoría de los educadores de básica primaria y educación media de las escuelas públicas de nuestro país, les queda grande ese título.

  • santarrosa61 10/05/2015 at 8:56 pm

    http://www.traslacoladelarata.com/2015/05/06/hasta-cuando-sera-la-lucha/
    ¿Se podría pensar en otras maneras inteligentes y efectivas de hacer presión y de negociar?

  • Ximena 10/05/2015 at 9:01 pm

    Soy docente y me da pena admitirlo, pero totalmente cierto.

  • Omar Mogollón 10/05/2015 at 9:26 pm

    Ya no sé si es frase célebre o célibe, pero dicen que dijo el gran Wilde: “Los que no pudieron aprender se dedicaron a enseñar” Sólo cambiaría el definido “LOS” por el cómplice “ALGUNOS”

  • Víctor 10/05/2015 at 9:39 pm

    Excelente como docente de ortografía, preocupante como periodista por las palabras que escribió para despertar esos sentimientos. Forma o fondo? Qué es importante? Creo que los dos… Quedó en deuda.

  • wilder Valencia 10/05/2015 at 9:58 pm

    Hay cosas en la vida que te hacen senrir triste, como es natural, pero hoy me niego a creer que usted (uno de mis autores favoritos) tenga una imagen tan sesgada de los maestros. Seguiré guardando en mi biblioteca sus libros como invaluables joyas, pero ya no podré leerles a los estudiantes los pasajes de sus letras con la pasión y admiración que me causaba. Soy consciente que la imagen del autor no tiene que coincidir con la imagen de la persona de carne y hueso. Soy un convencido de la literatura (de hecho estudio hermenéutica literaria en la misma universidad que ud trabaja) y del poder que esta encarna para crear y destruir. Y ya no sé de qué otra forma expresarle mi inconmensurable tristeza.

    • Ivanor 12/05/2015 at 11:00 am

      Wilder Valencia yo no lo veo así. El artículo nace por la negativa de algunos docentes a aceptar que se equivocan cuando envían mensajes al público con errores de ortografía. En publicidad esto es regla numero 1 o de lo contrario la intención del mensaje termina ahogada por la mala ortografia que algunos no perdonamos. Y aunque no soy muy bueno en esto de la sintasis y la ortografia, ya lo quisiera, me aterran los errores mencionados por su ‘descaro’ visual.
      EL artículo no le quita nada a la narrativa del autor, como tampoco le quitaba su izquierdismo a Gabo.

      • Wilder valencia 19/05/2015 at 8:19 pm

        IVANOR. Creo ser claro al expresar que “seguiré guardando sus libros como invaluables joyas”. Esta situación no puede arrebatar nada a su escritura. Pero sí me arrebata la admiración, la ilusión de una nueva “joya”. No podré leer a alguien más con la experiencia (creo en términos metafísicos) de plenitud de esos libros.
        La interpretación busca vincular el exterior con la proyección de lo interior: estoy asistiendo a la despedida de una ilusión literaria.

  • santarrosa61 10/05/2015 at 10:21 pm

    El estilito
    por María Jimena Duzán

    A la ministra le faltó sensibilidad y conocimiento del sector y le sobró arrogancia y respingue.

    Comentario:
    Tiene razón, puede ser. Y ¿no será que a los paros de maestros les sobran la ministra, los ministros, el que sea? ¿No será que a veces piensan que tumbando a una ministra ya queda todo arreglado? ¿No será que sí merecen mejores sueldos, pero que las discusiones profundas de la educación no las dan? ¿Por qué el gremio de los profesores tiene que ser un anti-estado? ¿No será que en el paro todos son: ‘compañero a la lucha’ y después, en sus casas, también los hay derechistas, manzanillos, oportunistas, izquierdistas,uribistas, lo normal de cualquier colombiano, como todos los ciudadanos?

  • Juan Sebastián Galvis Gómez 10/05/2015 at 10:38 pm

    No me parece buena idea generalizar, igual, el hecho de que sea docente, profesor, educador o maestro no significa que la persona no cometa errores. En mi caso soy de inglés y me preparo bastante, constantemente diría yo, dentro de mis posibilidades al menos; sin embargo es cierto que muchos docentes no tienen conocimientos básicos, pero eso es gracias a la PUTA corrupción de este país, como en muchos otros sectores profesionales, porque se supone que se hacen diferentes evaluaciones de ingreso y que los cartones no los regalan, que los nombramientos son por concurso de méritos, o bueno desde hace algun tiempo, antes era por apadrinamiento ¿Sabía usted que se hizo un concurso hace dos años y todavía está en proceso? No, no creo, creo que los medios han hablado más como de ¿Quién cuidará los niños? Por cierto que pena por lo de la expresión palabra PUTA, pero ahí si como dijo el difunto Jaime Garzón: “Este país se escandaliza porque dicen hijueputa en televisión, pero no se escandaliza cuando hay niños limpiando vidrios y pidiendo limosna”. Algo así pasa con esto, este país se escandaliza porque los docentes piden NIVELACIÓN SALARIAL, pero no se escandaliza porque los honorables padres de la patria reciban una nueva prima por su admirable compromiso con el país.

    Si no supieron explicarle porque el 80% de los docentes no supera solamente la evaluación de reubicación salarial entre otras evaluaciones que existen, busque sobre la campana de Grauss, es la metodología que aplican para sólo permitir que el 20% de los que presentan la evaluación la aprueben.

    Por cierto, gracias por referirse tan bien a esta profesión que se la está machacando la corrupción de este país, esta profesión de docencia y no de niñero o niñera como explica en su solidaridad con los padres de familia afectados. Ojalá al menos lo hayan motivado como me imagino que motivaron a los medios de comunicación más fuertes del país para no ser claros en algunos aspectos como con el porcentaje, el tiempo, ni siquiera el pliego de peticiones.

  • santarrosa61 10/05/2015 at 10:39 pm

    No se trata de un afán anticuado de dedicarse a pulir un verso, como los ‘maestros y poetas’ de Popayán. No es una manía solamente lo que afirma Héctor Abad F. Los invito a leer la Historia de la Lectura de Alberto Manguel (hermosa, por demás), o la otra de Roger Chartier. O el libro de Walter Ong, Psicodinámicas de la oralidad. Tener la posibilidad de adentrarse en la cultura de la literalidad, aprender a leer en silencio, diferenciar entre pensar para hablar y pensar para escribir, no son asuntos vanos. Esto fue definitvo para entrar en la modernidad, para tener el individuo que duda,disiente y critica, de Desscartes, de Kant, de Voltaire. Una pedagogía engolosinada con los medios, con lenguajes audio visuales, tiene muy buena acogida y no transforma el pensamiento ni prepara para la abstracción. La recepción de medios que hace una persona lectora y otra que es analfabeta funcional, son totalmente diferentes. Ahora, necesitamos entrar en un mundo multilingüe, quien no tiene cultura de lectura, puede aprender a hablar al escuchar (si puede vivir en otro país y tiene buen oído y está joven), pero no puede comprender las gramáticas. En últimas, es un asunto de poder. Quienes detentan el poder, querámoslo o no tienen grandes ventajas si tienen una tradición de lectura y escritura (puede suceder que también gente iletrada llegue al poder, pero sí que son graves los resultados). Por lo demás, la educación y la lectura y escritura, tampoco son garantías éticas. Los grandes corruptos y ladrones de este país, la derecha recalcitrante, de otra época era ilustrada (como Álvaro Gómez, como Londoño Hoyos y Santofimio). Pero siempre es mejor tener gente con letras, que gente del rebaño, de la emotividad y las pancartas anacrónicas, que sólo hacen que cunda la ignorancia. ¿Cuál es la diferencia entre los países protestantes del norte de Europa, y los del sur, católicos, icónicos y barrocos, premodernos? entre otras cosas, la lectura y la escritura,como cultura,como modus operandi, como construcción de la persona.

  • Ana Isaza 10/05/2015 at 10:53 pm

    Excelente ilustradísimo Don Héctor. Debería ir a España a presidir la Real Academia de la Lengua Española. Gracias a los dioses ya no estamos en la Edad Media, o si no, ya estaría usted feliz tumbando cabezas a toda persona con texto predictivo en su celular. Ya que aclaró este punto tan demasiado importante para usted de lo que responden los profesores, sírvase usted por este medio a argumentar su idea de 120 caracteres expuesta en Twitter, con argumentos y no con lambisconerías de gobiernos de turno o ideas sin fundamento. Ve, y a propósito, debería usted mandar a la hoguera a Julio Cortázar por inventar palabras sin sentido ni ortografía, que ni siquiera aparecen en la RAE. Felicitaciones Abad Medieval Faciolince.

  • lgvas71 10/05/2015 at 11:49 pm

    Lo felicito Hector. El mismo sentimiento me embargó a mi y no solo en el paro sino desde antes, pues en las redes sociales tengo la oportunidad de compartir una gran cantidad de mensajes escritos por docentes y la situación en ortografía y gramática es lamentable. Siendo un maestro defiendo a capa y espada que deberíamos ser personas cultas, letradas e intelectuales, pero cada que se da la oportunidad de demostrarlo hacemos el ridículo y en esta oportunidad con la mediatización del paro metimos las de caminar hasta el fondo.

  • Francisco Alcala 11/05/2015 at 2:00 am

    Colombia vs Kolonvia!

  • YEFFERSON 12/05/2015 at 1:00 am

    Existe la buena o mala ortografía? O más bien la ortografía. ahí les dejo

  • Carolina G 12/05/2015 at 9:09 pm

    A buena hora Hector!

  • Carolina G 12/05/2015 at 9:11 pm

    Perdón, Héctor! ()

  • santarrosa61 13/05/2015 at 9:39 pm

    Héctor Abad Faciolince
    Señores profesores
    Les comparto un artículo que me publicaron en Tras la cola de la Rata. Blog de política.

    http://www.traslacoladelarata.com/2015/05/13/comentario-a-ortografia-sin-otro-adjetivo/

    Por: Andrés Calle Noreña

    Quiero hacer un comentario al artículo de Héctor Abad Faciolince, “Los maestros de dudosa ortografía”, publicado en El Espectador. Esto lo hago con respeto y admiración por los pedagogos que siguen siendo estudiantes durante toda su carrera, que son buenos lectores; por los que usan diccionarios (en soporte físico o digital); por los que escriben y publican, y por los que transmiten amor por los libros, y en general también por los educadores que no son mediocres y que se esfuerzan por entregar lo mejor de sí mismos, en cada clase, en los diálogos y en la vida cotidiana. Qué bueno que los docentes tengan la sencillez de ir a buscar una palabra de la que dudan, de reconocer que la han escrito mal en el tablero, en un email. A los profesores y a los estudiantes, a todos les viene de maravilla mejorar la gramática y enriquecer el léxico.

  • CarlosEduardo Samper (@CEduardoSamper) 14/05/2015 at 2:15 am

    No se puede entender el comportamiento de este señor Abad Sino como la godarria llevada al extremo

    Y a propósito de las normas actuales,
    las consideraciones de Miguel de Unamuno apuntan claramente a lo
    ideológico, cuando dice con ironía que:
    “Si se adoptara una ortografía fonética y sencilla, que, aprendida por todos pronto y bien, hiciera imposibles las faltas ortográficas, ¿no desaparecería uno de los modos de que nos distingamos las personas de buena educación de aquellas que no han podido recibirla tan esmerada? Si la instrucción no nos sirve a los ricos para que nos diferenciemos de los pobres, ¿para qué nos sirve?”

    Eso es la ortografía. Y si a eso va un niño a la escuela, a aprender estas reglas sin sentido, definitivamente como se viene diciendo en muchos circulos hay que replantear la educación, por una dirigida a la empatia con el otro y el medio ambiente. No quiero ver a mis hijos aprendiendo un monton de regalas inocuas que solo sirven a un “periodista”, para ocultar su baja autoestima