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Las mujeres de Perafán

10/09/2013

El siguiente es el artículo al que hace alusión Fernando Vallejo Rendón en su carta enviada a El Espectador. Vuelvo a publicarlo pues nunca me retracté de él, ni me disculpé con el mafioso.

Las mujeres de Perafán

Voy a tratar de no hablar mal de Pastor Perafán. Al fin y al cabo un hombre condecorado por el Congreso colombiano (hace apenas tres años) con la Gran Cruz de la Orden de la democracia, merece cierto respeto. No mucho respeto, pero sí más respeto, sin duda, que los honorables senadores que lo condecoraron. Además es detestable eso de “al caído caerle”. Así que no le voy a caer a él, que ahora está en la olla y a punto de ser mandado a hacer un curso de inglés vitalicio en Estados Unidos. En vez de caerle a él, les voy a caer a las mujeres que lo hicieron caer. Porque la historia de esta captura parece la letra de un mal bolero: “Esas bellas mujeres fueron su perdición.”

El principio del fin, según cuenta la prensa, fue una foto de Cromos en la que aparecía la imagen de su penúltima amiga, una exreina de belleza. Perafán, en su refugio venezolano, estaba muy bien camuflado, con su chivera, su pelo al rape, su cédula falsa, su carrito comprado a plazos. Con su cara de Don Nadie era capaz de pasar inadvertido; pero la hembra que lo visitaba sí era demasiado llamativa. Un vecino de allá la tenía metida entre ceja y ceja, sin poderla olvidar, y cuando vio la foto armó el rompecabezas. Porque un hombre bajito y feo es algo más bien normal, no llama mucho la atención. Pero un tipo bajito y feo acompañado de una mujer alta y bonita, siempre deja a la mitad de la gente mirando.
Yo les tengo pavor a las feministas. Leen las cosas con lupa y siempre tienen razón. Descubren sin falta al pequeño o gran machista que todos los hombres (y unas cuantas mujeres) llevamos dentro. Así que cada vez que se me ocurre decir algo sobre las mujeres, antes de dejar salir siquiera una sílaba, trago saliva tres veces y cuento por lo menos hasta cien. No sé si atreverme. En fin, lo voy a decir aunque me manden decapitar. Sin querer ofender a todo el género, ¿no les parece que ese desfile de modelos y reinas por la vida de Perafán hace quedar muy mal paradas a las mujeres? El tipo no era lo que se dice un Adonis. No se vestía propiamente bien (chaquetones de prócer, anillos de mago, bufandas de diva). Hablaba como un bárbaro. Cuerpazo no tenía. Era bajito (1,54 dice la cédula) y su estatura moral era todavía inferior. En la cama quién sabe. Pero con toda seguridad no le faltaban dos cosas: astucia y plata. Sobre todo plata, toda la que quieran.

Leo en un libro de sociobiología que, en los mamíferos superiores, a la hora de escoger pareja sexual, las hembras son mucho más selectivas que los machos. Los machos están dispuestos a hacerle un salto a cualquier hembra, pero las hembras no se acoplan con cualquier macho.
Escogen bien su pareja, porque saben que son ellas mismas las que tendrán que cargar con las crías pues generalmente los machos, después del goce, se desentienden. No dicen los sociobiólogos que entre las hembras humanas las cosas sean idénticas que entre los otros mamíferos. El pensamiento y la cultura complican las cosas. Pero en general sí puede decirse que conservamos esa tendencia animal. Un tipo contrahecho, muy feo, con defectos físicos visibles, enfermizo, se ve en duros aprietos para encontrar pareja.

¿Y entonces Perafán? Esto es precisamente lo que no quiero que lean las feministas. Pero tengo la impresión de que, en nuestra sociedad, muchas mujeres están dispuestas a pasar por encima de todo (belleza, moral, cultura, decencia, juventud…) con tal de que detrás haya poder o plata, o, todavía mejor, poder y plata. Los viejos presidentes, los millonarios ancianos, los artistas famosos y decrépitos, los empresarios en uso de buen retiro, los mafiosos y criminales de la peor calaña… A todos éstos nunca les falta al lado -si lo desean- una mujer joven, bellísima. Tal vez los siglos y siglos de una cultura que ha sumergido a las mujeres en la inseguridad produzcan este fenómeno. Tal vez muchas prefieran sentirse seguras (un buen respaldo económico, casa, carro, protección, lo que sea) a sentirse felices y bien acompañadas. No sé. Pero hay una tendencia a venderse por el poder y la plata. En las mujeres. En muchas mujeres. Y en los hombres también, claro. En los hombres ni se diga.

Basta ver las fotos de Perafán: fuera de las mujeres altas y bonitas, hay siempre a su lado una fila interminable de hombres famosos y menos famosos. Políticos y negociantes. Todos intercambian favores (medallas y otras cosas) por plata. Es indignante. Pero más sorprende que todavía haya mujeres que entreguen los favores de su cuerpo por plata. La prostitución callejera produce compasión. La prostitución de coctel provoca más bien desprecio.

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  • Ana Cristina Restrepo 10/09/2013 at 6:28 pm

    Borré el comentario que iba a escribir en este espacio para no ofender a Héctor. Algún día se lo diré.

    • Weidmar 11/09/2013 at 10:46 pm

      Hector y cuál es el otro artículo que dice Vallejo con el que pediste disculpas??

      Sería bueno que lo colgaras.

      • Héctor Abad 11/02/2014 at 1:08 am

        Ninguno. Nunca pedí disculpas. No existe.

  • María Paton 13/09/2013 at 3:40 pm

    Pues sí, pienso como vos, deberías pensar antes de hablar sobre estos temas de mujeres, no es la primera vez que decís cualquier cosa, parece que el macho se resiste a pasar por los filtros de la cultura.

  • KDMesa 16/09/2013 at 1:46 am

    Dice el sicolinguista norteamericano Steven Pinker que «en todo los continentes, en todos los sistemas políticos, en todos los grupos raciales, en todos los grupos religiosos, en todos los sistemas de parejas, las mujeres les otorgan mayor valor que los hombres a las buenas perspectivas financieras de su pareja»…¡tan desinteresadas ellas!

  • Alejandro 16/09/2013 at 3:45 pm

    Amigo Weidmar, Si lee ud el encabezado, encontrará la respuesta que busca.

  • Carmen 23/09/2013 at 12:38 pm

    1. Hago la misma pregunta (“¿no les parece que ese desfile de modelos y reinas por la vida de Perafán hace quedar muy mal paradas a las mujeres?”):

    ¿No les parece que ese desfile de viejos millonarios por la vida de la señora X hacer quedar muy mal a los hombres?

    2. “Yo les tengo pavor a las feministas. Leen las cosas con lupa y siempre tienen razón”.

    Yo les tengo pavor a los pacifistas. Leen las cosas con lupa y siempre tienen razón.
    Yo les tengo pavor a los igualitaristas. Leen las cosas con lupa y siempre tienen razón.

  • Sandra 03/03/2014 at 3:38 pm

    Estoy de acuerdo en que esa “prostitución de coctel” produce desprecio en el género masculino aunque más en el femenino (porción pequeña). La triste realidad es que la mitad si no la mayoría de mujeres se deslumbran por el dinero al igual que lo hace el hombre con la belleza de la mujer. Todo es un caos, usted mismo lo ha dicho en este machismo colombiano agregaría que el “hombre promedio machista colombiano”, valga la redundacia, se siente mal porque no posee el dinero suficiente para atraer esa cantidad de mujeres divinas, que aunque no lo quieran y no lo vean atractivo si puede cumplir sus caprichos, mientras el disfruta de descargarse en ella. Y ese malestar que siente el hombre al ver que la mujer es una interesada es el mismo malestar que siente la mujer al ver el hombre poligamo poco selectivo, será que necesitamos un orden? o seguiremos haciendonos la doble entre hombres y mujeres, una continua lucha que siempre ha banderado el típico macho colombiano…

  • Claudia Velez 16/05/2014 at 7:17 am

    Ese tipo de actitudes hace quedar muy mal paradas a ALGUNAS mujeres, no a todas, igual que Perafan hace quedar muy mal a cierto tipo de hombres

  • Sandra 24/10/2014 at 10:24 am

    Desafortunadamente hay muchas mujeres q son el contrario de feminista. Si todas fueran feministas, sería otro mundo