Columnas

La nube de esmog

03/04/2016

Como siempre he vivido mirando las nubes (eso puede decirse con una sola palabra soñadora: nefelibata), pero con los pies en la tierra, hace mucho noté algo muy peculiar de las nubes de Medellín: se mueven muy despacio, y cuando en ellas se forma una figura, esta dura más tiempo que en cualquier otra parte. Bueno, eso en los días azules y con las nubes blancas de la infancia, ahora ya no; ahora lo que hay es una capa opaca de esmog: humo, niebla, polvo, partículas y venenos químicos suspendidos en el aire. Lo que sí queda todavía es el fenómeno de que en general en mi ciudad hay muy poco viento. Medellín es como una taza con el borde roto, y nosotros vivimos en el fondo, asfixiados, con asma, con epoc. En Medellín hay mucha más tos y muchos más estornudos que sonrisas.

Apenas nos estábamos despertando de la pesadilla de la violencia y ya estamos cayendo en otra pesadilla: la del aire imposible de respirar. El cuerpo me avisa cuando estoy otra vez en Medellín porque los bronquios me silban: es su sirena, su forma de protestar. Hoy hace un año (el 31 de marzo) se nos murió Carlos Gaviria de una extraña enfermedad pulmonar. Una neumonía atípica, dijeron. No era fumador; a los 77 años no había estado nunca en un hospital. Luego fue una cascada repentina que nunca pudieron entender, una incomprensible enfermedad pulmonar. Si hace un mes invité en estas páginas a hacer una campaña por el transporte público de calidad, y por las bicicletas, contra las motos como medio de transporte popular (en memoria de Jaime García), hoy quisiera emprender otra, en memoria de Carlos Gaviria, a favor del aire limpio.

Ya hace diez años escribí en Semana una alarma sobre la calidad del aire en Medellín. El transporte individual (carros, motos, taxis) es el primer responsable de la contaminación. En la ventosa Holanda, donde estoy viviendo, más del 50% de los viajes se hacen en bicicleta, tren o tranvía eléctrico. El aire es transparente. Si yo fuera holandés, o si fuera a vivir toda la vida aquí, pensaría: pues bueno, que se jodan por brutos, en Medellín. Pero yo quiero vivir y morirme de viejo en Medellín, y ojalá no asfixiado, pegado a una máscara de oxígeno en un hospital. Y si queremos lograr esto hay que tomar medidas ahora mismo. Digan lo que digan los comerciantes, los vendedores de motos, el lobby de los constructores de autopistas y viaductos para carros, los industriales con grandes emisiones, las medidas que pueden tomarse se conocen. Y no pueden ser temporales, sino drásticas y definitivas. Son las siguientes y le ruego a mi querido Federico Gutiérrez que las tenga en cuenta:

Hay que desestimular el uso del transporte privado, carros o motos, con motores de combustión. Las motos no pueden ser el negocio de unos cuantos para que los pobres se transporten y se maten en ellas. Y nos maten con ellas. Hay que ponerles a las motos y a los carros impuestos urbanos de contaminación. Radicales, draconianos. Y tomar medidas más drásticas aún de pico y placa, el día entero. Hay que desarrollar otras líneas del metro. Si hace veinte años pudimos hacer dos líneas, no veo por qué ahora, con más recursos (y con los impuestos a los carros y las motos), no se pueden hacer otras dos o tres. Hay que poner más líneas de buses eléctricos o de bajas emisiones. Debe haber más tranvías y estimularse el uso de bicicletas y motos eléctricas de poca potencia. Hay que cerrar el centro a los carros, salvo algunas vías para los residentes. Hay que poner más bicicletas públicas con vías exclusivas para ellas, ojalá eléctricas, de modo que puedan usarse también en las lomas. Uno decide en qué se gasta el presupuesto: pueden ser grandes viaductos para más carros, o más túneles para carros y motos, o pueden ser más bicicletas, más ciclovías y más líneas de metro. En Ámsterdam, hace casi un siglo, después de que los carros mataran a cientos de niños, las bicicletas salieron a las calles y se tomaron la ciudad. Lo mismo hay que hacer en Medellín.

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  • Alejandra Catacoli 03/04/2016 at 6:45 pm

    Señor Abad, una reconocida autora inglesa (Judith Cherni) sostiene que la contaminación del aire es la externalidad de nuestro modelo económico al estar basado en el consumo de hidrocarburos. Es necesario que seamos conscientes de que somos dependientes de los combustibles fósiles y decidir que no queremos serlo durante más tiempo! En Bogotá hace 10 años tuvimos un evento similar y de allí surgieron políticas restrictivas a vehículos de carga y de transporte público; hoy aún seguimos con graves problemas del aire. Un gusto leer su columna.

  • Gerson Bedoya 03/04/2016 at 10:05 pm

    Yo añadiría otras cuantas:
    – Poner un plazo de 10 o 20 años para que las empresas transportadoras cambien toda su flota por buses eléctricos.
    – Integrar todo el sistema de transporte, de modo que con la cívica uno pueda bajarse del metro y montarse en un bus sin que le cobren doble pasaje. Y que los buses tengan carriles preferenciales y paradas fijas. (Este plan ya estaba formulado pero parece que al actual alcalde le falta voluntad política para ejecutarlo)
    – Crear espacios en los buses y metro para el ingreso de bicicletas.
    – Que las empresas con más de 50 trabajadores deban crear facilidades para que sus trabajadores puedan ducharse si llegan en bicicleta

  • NatyJllo 04/04/2016 at 2:40 pm

    Sí, pero estamos en Medallo y aquí las cosas se hacen a otro precio. Y como hay mafias para todo, ojo con las de los buses, que no van a ceder tan fácil. Sin embargo, hay que denunciar y proponer…

  • Julian Correa 05/04/2016 at 9:59 am

    Gracias Don Hector. A ver si técnicamente resolvemos si una bicicleta eléctrica subiría por estas montañas sus lomas como Los Bernal, Los Balsos, etc. Lomas donde los habitantes de estos barrios ponen más del 60% de los vehículos. Cuántos amperios debería tener una batería o si se mide por Horse Powers o cómo. Ojalá saliera Fico con un mensaje aclarando esta información técnica como para que se vuelva viral en las redes.
    Abrazos.

  • Carolina Morales Arregui 05/04/2016 at 3:40 pm

    El smog es una enfermedad mundial. Y Medellín no es la unica que tose y se ha puesto asmática. Soy ecuatoriana, vivo en Montpellier, he viajado mucho y visitado varias veces la maravillosa Colombia. He vivido en New York, Holanda, Camerún. He visitado SIRIA. La contaminacion es un mal mundial. Pero no es la falta de aire pura la que terminara con esta estupida especie, sino la vil y legendaria violencia… efectivamente creo en la mismisima epidemia de la que se ha referido su padre y usted en su libro, El olvido que seremos.
    Tengo miles de temas en común para discutirlos con usted. Pero hoy dia, hace precisamente una hora, he terminado de leer el libro que mas me ha removido la conciencia. Solo un gracias por escribir con tanta fuerza, realismo y sin pelos en la boca. GRACIAS por ese rotundo rechazo al olvido. Por desempolvar atrocidades del pasado, para que no se repitan en el futuro. Y por compartir una biografia familiar tan dulce y enriquecedora. Primer libro y conocimiento de su existencia como escritor. CAUTIVA me he quedado por sus palabras. Son diez anos del libro y uno de sus temas continua siendo de actualidad… Esta epidemia de la violencia está mas virulenta y acecha al mundo entero. Será el terrorismo quien sea responsable de la extinción de la humanidad. Solo espero venga pronto un renacimiento de personas mas humanistas… un cordial saludo de Carolina, una lectora que se ha detenido a leer y sentir la resonancia de sus letras.

  • Don Óscar 04/05/2016 at 3:07 pm

    Muy de acuerdo. Aunque ántes de subir impuestos a las personas de las motos deberían rebajar el transporte público. Es inconcebible que un transporte mucho más agil y cómodo como las motos a gasolina sean también mucho más económicas que el transporte público. Totalmente ilógico, pero la solución no es atacarlos sino desinsentivarlos con otras alternativas. Ahora, con los impuestos que dices se podrían fácilmente inplementar subsidios para adquirir vehículos eléctricos, y es más, tenemos una empresa paisa que fabrica exelentes motos eléctricas a un mejor precio que muchas de las de gasolina (energymotion), pero a las entidades públicas no les da la gana.
    Ojalá lo escuchen.