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Escrito en el futuro

05/11/2017

Tráfico en Yakarta

 

A veces uno puede tener la sensación de estar después. Hoy, concretamente, escribo esta nota desde la isla del día después, desde nuestros antípodas en el mapamundi y en la zona tórrida: desde la isla de Java. Son las 6 de la mañana del viernes 3 de noviembre; en Colombia todavía es ayer: las 6 de la tarde del jueves 2. Si me muriera en este instante y mis hijos supieran la noticia dentro de una hora, podrían decir: “nuestro padre se murió mañana”.

Pero no es en ese sentido del huso horario mundial que me siento en el futuro. La sensación que tengo es más cultural, ambiental y más preocupante: siento que las grandes ciudades de la isla más poblada de Indonesia (fascinante en muchos otros aspectos), anuncian el futuro ominoso de nuestras grandes ciudades colombianas y latinoamericanas: polución incontrolable del aire, hacinamiento, agua impotable y el tráfico más loco y desesperante de la tierra.

Desde cuando llegué a Yakarta hace más de una semana, he tenido tos y un persistente dolor de garganta. Primero creí que era un resfriado por el contraste entre el calor y la humedad de afuera, y la sequedad y el frío del aire acondicionado; después pensé que era un virus; luego lo atribuí a una infección y empecé a tomar antibióticos. Como el dolor y la tos no se me quitan con nada, y tengo los ojos rojos, ahora creo saber a qué se debe: es la contaminación del aire, que aquí ni siquiera se atreven a medir, pero debe ser de las más altas del mundo.

Vengo de Medellín, que no es propiamente un ejemplo de aire puro. Pero esto es otra cosa: esto es un nivel superior del mal aire. Y el motivo principal es muy simple: en la isla de Java y especialmente en Yakarta la gente se transporta sobre todo en moto. Hay decenas de millones de motocicletas rodando por la isla, zumbando y dando vueltas como moscas. En la sola Yakarta circulan casi treinta millones de motocicletas.

Si el tráfico de Lima, Bogotá, México, Medellín les parece infernal, es porque todavía no han visto este otro círculo, mucho más hondo, del infierno. El infierno del tránsito urbano. Y Yakarta, repito, es una imagen de nuestro futuro si seguimos por el absurdo camino que hemos tomado también en Colombia. Este infierno de motos contaminantes y tráfico imposible es lo que nos espera a la vuelta de pocos años si los gobernantes no hacen algo por invertir la terrible tendencia suicida que estamos siguiendo.

 

Este camino a la locura está conformado por la peor de las alianzas: la que hay entre una pequeña élite poderosa y oligárquica que se lucra de la venta, importación y ensamble de motos a bajo costo, y otra pequeña élite populista de izquierda que se une con esos oligarcas para gritar que la moto es la mejor y la más barata solución de transporte para los pobres, para el pueblo. Ganancias infinitas por un lado, y populismo barato por el otro.

De este matrimonio contra natura se deriva un desprecio e incluso una animadversión por el transporte público de calidad (metro, tranvías, carriles para buses articulados, bicicletas públicas, bicicletas eléctricas) y una complacencia feliz (antiburguesa, dicen) con la loca anarquía de las motos, en la que los nuevos pobres individualistas se mueven como les da la gana. Y matan. Y se matan.

A los columnistas nos aborrecen a veces por criticarlo todo sin proponer soluciones. Propongo, pues, algunas soluciones: impuestos crecientes y feroces a la compra de motos y de automóviles particulares. Uso de esos impuestos en implementación de nuevos servicios cada vez mejores y combinados de transporte público: líneas de metro, tranvía y buses articulados. Bicicletas y carros compartidos (ojalá eléctricos). Escaleras eléctricas e incluso “tapis roulantes” (cintas transportadoras) elevadas para los peatones. Estimular el uso de la moto como medio de transporte individual solo nos llevará a este infierno asiático que, visto desde el futuro, está comprobado que no funciona, que es absurdo y contaminante, que es horrendo.

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8 Comments

  • Reply Juan F. Echeverri C. 05/11/2017 at 7:23 am

    ¡Ayy! don Héctor, Colombia al borde del abismo “COMO NUNCA ANTES” y usted en Yakarta con los ojos y garganta irritados por la contaminación.
    Aquí se nos irritas pero el alma y nos arde el corazón, con la gran traición santuna y de ver la Patria prácticamente cogobernada por el enemigo y la PAZ nada que llega…sólo se ve y se notan la impunidad… la violencia, inseguridad y corrupción atomizadas. ¿Es eso PAZ?
    Un abrazo, siga disfrutando que nos llevó el que sabemos y nos dejó caer,
    Juanfer

    • Reply Giuliana Marin 11/11/2017 at 9:28 am

      Abad! Qué buen artículo. Lo que pensaba verlo reflejado en este escrito. Yo pensaba que el tráfico en México era el más caótico que había visto hasta que viajé a Jakarta, Manila y Ho Chi Minh. Todas éstas consumidas por el mismo infierno del que habla usted. Gracias.

  • Reply David Agudelo 05/11/2017 at 5:46 pm

    Estimado Hector gracias por poner el contexto del futuro que nos espera por la mala planeación y el mal manejo del tema de movilidad en nuestro país, que solo centrado en los intereses de una pocas familias como todo lo que sucede por aquí. La solución es única pero para ello tendría que haber una transformación de mente y de conciencia en los dueños del sistema. Una lastima que los monotemáticos quieran montar todos los tipos de problema en un aspecto tan importante como la paz sin entender que una infección no se cura de un día para otro y menos un cáncer como el que sufre nuestra nación producto de la concentración de todos los males como el de la movilidad, simplemente para despotricar del único que tuvo la capacidad de plasmarla.

  • Reply Connie Guzman Burbano 06/11/2017 at 7:01 am

    Cómo de buscar espuestas y soluciones se trata, cuando venga de su viaje presente su visión de lo que vio y vivió en el infierno asiático, plantee sus inquietudes y trate de concientizar a este gobierno y pueblo indolentes, para que ese aterrador futuro no sea una realidad…ese es el trabajo de un buen periodista, creo que Usted lo es!!

  • Reply Lina Martínez 06/11/2017 at 6:04 pm

    Tristemente eso no es lo peor es indignante como vemos ,nuestro país (Colombia) va directo a un abismo lleno de corrupción e impunidad gobernados por hacecinos en serio” políticos ,jueces,narcotraficantes guerrilleros y oligarquía que muebe e utiliza esta nación como les place la gana lo desangran como viales matarifes sin compasión alguna. No moriremos por la polución y el estrés del tráfico ya nos abran matado de dolor e impotencia o asesinados como falsos positivos..

  • Reply Robinson Castiblanco 06/11/2017 at 8:11 pm

    Una de las tantas consecuencias de la corrupción, aquí y allá. Pero aquí solo ven la inmediatez, criticar al gobierno de turno y torpedear el proceso de paz, lo demás no importa … sólo defender la gente “de bien”.

  • Reply Diego 07/11/2017 at 6:51 pm

    Pues hasta que no haya al menos una línea de metro subterráneo decente, cuyo pasaje valga 500 pesos y tenga posibilidad de hacer transferencia a otros medios de transporte igual de baratos no me bajo de la moto. Podrá ser contaminante pero no más que los carros particulares y las chimeneas de buses y camiones

  • Reply Gustavo Alonso Cabrera Arana 13/11/2017 at 5:29 am

    Estupenda la Columna…para allá vamos. Ni en Colombia, NI en Medehollín, gente preparada para salir del desafío de la Movilidad Insalubre o Insegura.

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