Columnas

El esfuerzo y la desesperación

29/03/2015
Saint-Jerome-Writing

“San Jerónimo escribiendo”. Michelangelo Caravaggio.

Hay un momento muy peligroso en la vida de un escritor: ha escrito dos o tres libros regulares, a lo mejor uno bueno y otro muy malo que todo el mundo ha tenido la generosidad de olvidar. El escritor sabe que puede escribir buenos libros, pero también se da cuenta de que es capaz de escribir libros malos. Y aquí viene lo peligroso: debido a que su nombre ya tiene mercado, es una firma que vende, le publican todos los libros y además le proponen un anticipo con el que puede vivir diez meses e incluso un año si se porta con sobriedad.

Si fuera un pintor al que le compran todos los cuadros la cosa sería menos grave: aunque se le haya agotado la creatividad, repite el mismo cuadro con ligeras variaciones. Habla de que tiene una obsesión con las líneas o con el claroscuro y reparte sus cuadros entre distintas galerías y clientes con lo cual casi nadie se da cuenta de que se repite. Hace series: la serie de los techos, la serie de la arena, la serie de las rayas…

El escritor del que hablo tiene ya las mañas del oficio para no entregar a su editor porquerías. Sus editores lo leen con ojos bien predispuestos, lo que quiere decir con ojos que ven más los aciertos que las fallas. Yo vi libros de premios Nobel en los que había faltas de ortografía: ¿quién se atreve a tocar el texto del maestro? ¿Quién osa decirle al maestro que esa coma falta o sobra? Hasta podrían decir que las pecas le convienen al libro como ciertos lunares a las mujeres bonitas.

Hay que tenerle pavor a ese momento. Uno empieza a escribir con la ilusión de hacerlo bien y con la esperanza de llegar a ser un escritor independiente: alguien que vive de lo que escribe. Al llegar a ese punto llega también el riesgo: el problema no es que no te publiquen, sino que publiques alguna atrocidad.

Por este miedo, o por este pudor que espero no perder, yo aborté una novela llevada a término, pero fallida: “Antepasados futuros”. Vi que era muy capaz de escribir mal. Por el mismo miedo abandoné también La Oculta. No creía que el libro estuviera a la altura de lo que yo era capaz de escribir. Quería alcanzar el listón más alto de mis libros y el listón más alto de mis colegas.

No era miedo a la crítica. Hubo quien dijo que El Quijote era un libro intrascendente, Shakespeare un fracasado y Cien años de soledad un disparate de 400 páginas. La crítica es capaz de llamar obra maestra a una bobada, y bobada a una obra maestra. Los críticos atinados y ecuánimes son una especie rara y en vía de extinción, como los armadillos. Es más: como los unicornios.

Hace año y medio yo llegué a la Bienal de Novela Vargas Llosa con dos fracasos a cuestas y la sensación de que mi vena literaria se había agotado. Dije que me sentía como un cura ateo en un concilio de obispos. Había firmado un contrato para publicar una novela en 2009 y en el 2014 tenía dos abortos de novela. Empecé una tercera: Memorias de un amante impotente, sobre la incapacidad de escribir algo fértil. El cuaderno con las primeras páginas de ese libro se me cayó del bolsillo una noche nefasta. Grité de rabia y de dolor. Me sentía incapaz de volver a empezar porque los libros solo se escriben con las palabras precisas, irrepetibles. Vino la desolación y tuve que hacer un gesto desesperado: retomar la novela desechada, La Oculta, y hacerle caso a un consejo sencillo e importante de Vargas Llosa: “uno pule, corrige lo que no le gusta, se esfuerza y trabaja sin parar hasta que le guste.” Eso hice. Trabajé cuatro meses hasta que el viejo borrador me gustó y se lo pude entregar a mis editores casi seis años después de lo acordado.

Vivir es esforzarse, dijo alguien. La casualidad y la mala suerte pueden hundirlo a uno en la desesperación. La única forma de salir de atolladero es luchando y pidiendo ayuda. No se trata de triunfar, dijo Stevenson, sino de seguir fracasando con entusiasmo. El triunfo o el fracaso son ilusiones. Lo que cuenta es esforzarse, cultivar nuestro jardín.

*(Palabras para presentar La Oculta en España)

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  • Anabelle Aguilar 29/03/2015 at 11:10 am

    ¡Menos mal que retomó La Oculta! ¡Cuánto la disfruté!

  • Guillermo Durán 29/03/2015 at 11:53 am

    Gracias por La Oculta, ese pedazo de tradición, de raíz, que todos llevamos adherido al alma, mezcla de amor, dolor, odio, añoranza.

  • José M. Ruiz 29/03/2015 at 1:16 pm

    Se lee sincera esta especie de mea culpa, Héctor; lo que te hace más amable a los ojos de nosotros, tus lectores. Gracias por ello. Y bien dices; hoy es poco probable encontrar un crítico desapasionado, imparcial y leal a los principios de su oficio.
    Quedo a la espera de tu próximo libro.

  • Antonio 29/03/2015 at 6:04 pm

    Nada como el olvido que seremos…

  • Paula Andrea 29/03/2015 at 6:12 pm

    Ayer veía una conferencia donde hablaban del Volver a empezar. Los grandes personajes de la historia han fracasado y se han sentido rechazados, burlados, subestimadoa pero han hecho lo correcto, lo de valientes, pulir, corregir y esforzarce hasta que se sienta satisfecho. Lo demás viene por añadidura. Volver a empezar es su obra ” La Oculta”. Después de leer El olvido que seremos retome La Oculta y le confieso que para mi las dos obras son maravillosas. Hacen reír, llorar y crear paisajes tan reales como su pluma.

  • Frank Rodríguez Chávez 29/03/2015 at 6:26 pm

    Por tanto tiempo, carísimo escritor, no debió ocultar La Oculta.

  • ELVIRA 29/03/2015 at 10:55 pm

    Que maravilla ,esperamos la próxima con toda curiosa y apasionada humanidad¡

  • mcjaramillo 30/03/2015 at 11:27 am

    Lástima: por culpa de una gripe con muy mala idea, me perdí oír esas palabras en directo en Casa de América en Madrid. Espero tener más suerte la próxima vez.

  • ivannor 30/03/2015 at 7:45 pm

    Héctor Abad(i) : la novela me encantó y he tenido el atrevimiento de copiar algun capitulo (uno de Eva) con el fin de compartirlo con mis amigos en FB. Espero no me demande por esto :) Ya algun paisano mio en Galicia me dijo que quería leerla y le envié las invitaciones al lanzamiento del libro en Madrid y Barcelona. Creo que ya la debió conseguir. Aquí en Medellín sé que ha sido un libro muy buscado. Felicitaciones por retomar el trabajo. Me dejas esa enseñanza: no claudicar.

  • ivannor 30/03/2015 at 7:51 pm

    PS: Se me olvidó comentarte que la parte histórica, el trabajo de Antonio (el tuyo), fué lo que mas me gustó, pues mi abuela es de apellido Puerta (Dalet), familia de marranos llegados a estas tierras. Tuve un paciente que me dijo que había una persona de nombre Ulpiano PUerta Abad, dueños de “la Mama”. No se si lo que me dijo es cierto o no, pero me llamó la atención el apellido Puerta junto al Abad, ya que los sefarditas se buscaban entre si.

  • Carlos 01/04/2015 at 9:54 pm

    ¿Vendrá a presentar La Oculta en Ciudad de México? Espero, con mucha ilusión, conseguir pronto la novela acá en el DF.

  • lizeth.. 17/04/2015 at 2:02 am

    la verdad la oculta me pareció una forma muy buena de vernos y criticarnos a nosotros mismos y darnos cuenta de que la guerra esta cada día en nosotros mismos y no en la incapacidad del gobierno para ayudar a las personas o evitar simplemente el caos.
    también debo resaltar la pasión que de algún modo no la pedo llamar amor porque es todo lo contrario al querer el bienestar de la persona a la que debemos estar destinadas, soy una de las personas que creen que todo esta predestinado para nosotros y que talvez nos sucedan cosa malas , y lo peor es que no se viene solo una sino varias cosas a la vez pero si lo pensamos mucho mejor como sabemos si existe realmente la felicidad, hay momentos de risa pero no lo podría llamar realmente felicidad, aveces solo nos mentimos a si mismos y no queremos ver las señales pero no es el tiempo de buscar que nos paso sino en tratar d e adaptarnos aunque nunca lo logremos y cojamos caminos erróneos por que le tenemos rabia a la sociedad , pero debemos continuar y dejar todo atrás sin huir solo sentir que lo que hacemos esta bien, es lo único que puede estar mejor en nuestras vidas pero nunca vamos a poder olvidar así queramos, no podemos por que es como una hoja impresa en nuestro ser que nunca dejara de existir y con esto debo concluir que muchas de las situaciones vividas en la obra tiene bastante semejanza a la realidad y pude hacernos dar cuenta de la realidad que se vive en cada uno de los paisajes recorridos durabnte nuestra existencia