Columnas Periodismo

Cataluña: espejo roto

08/10/2017

“Exploding wine glass”, por Gary Ertter.

 

Siempre me ha espantado la idea de lo difícil que es crear, construir algo, y lo fácil que es destrozarlo. Tiene uno una copa de cristal en la mano, hermosa en su fragilidad, íntegra, capaz de contener el vino o el agua y de mostrar, suspendida en el aire, los colores del líquido. Pero basta un descuido, una torpeza, un momento de rabia, para que esa copa se vuelva añicos. Y el proceso es casi irreversible: recomponer y pegar los pedazos de esa copa rota, poner en su lugar cada fragmento, cada astilla, es tan difícil que más vale ahorrar y pagar el trabajo de otra copa nueva.

Hay una gran novela catalana, de Mercé Rodoreda, Espejo roto, Mirall trencat en el original. En ella se cuenta el proceso de construcción de una familia, de qué forma el amor y el bienestar crecen y se consolidan. Luego vienen los años, la decadencia, y sobre todo la Guerra Civil, y ese espejo se hace añicos, se vuelve ripio irremediable e imposible de armar. La España rota, dolida, resentida, que dejaron Franco y la Guerra Civil, vivió un lento y difícil proceso de sanación y reconstrucción que se llamó “la transición”, la ardua construcción de un sistema democrático en el que cupieran los comunistas, los socialistas, los descendientes del franquismo, de la falange, los vascos y los gallegos, los andaluces y los catalanes, los católicos y los ateos. En desacuerdo, pero sin matarse. El salto adelante que dio España desde la muerte de Franco, en 1975, es un camino asombroso de desarrollo y concordia.

Algo parecido puede decirse de Europa. Este curioso territorio que va desde el occidente de Rusia hasta el océano Atlántico, abigarrado de lenguas, de etnias, de pueblos, de migraciones e invasiones, se dedicó durante siglos, durante milenios, a hacerse la guerra. Con las dos guerras mundiales del siglo XX se llegó a las peores orgías de la muerte. Y de repente, como si hubiera ocurrido un milagro, los pueblos de Europa tomaron, como diría Borges, “la extraña resolución de ser razonables” y decidieron “olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades”. La construcción de la UE, del euro, del mercado común, de la libertad de movimiento, fue una especie de sueño realizado con un lento trabajo de muchos relojeros. No era una copa perfecta, pero era el vaso menos imperfecto que la política europea hubiera visto nunca: más de 70 años de paz, de crecimiento económico y de construcción de las sociedades más saludables, seguras y menos injustas que se hayan visto nunca. Todavía con injusticias y oprobios, sí, pero las menos horribles si se las compara con su propia historia y con el resto del mundo.

Esa copa tan difícil de construir, ese espejo en el que otras partes del planeta nos mirábamos como una imagen alcanzable y posible, empieza a resquebrajarse. Trump y Putin celebraron felices el odioso salto al vacío del Brexit. ¡Qué bien: Europa vuelve a sembrar la semilla de la discordia! ¡Qué maravilla! Y ahora Cataluña, como imitando a esos países centroamericanos que una vez fueron una sola copa, frágil y quebradiza, quiere separarse y apropiarse para sus solas élites de un trozo del espejo. ¡Qué dicha! ¡Los Mas y Puixdemont y Pujol serán llamados Presidentes de un Estado independiente! ¡Tendrán embajadas, himno y ejército! ¡Serán otro país con voto en la ONU!

Y para esto les han dicho a sus jóvenes (que no vieron la guerra ni vivieron la transición) que ellos viven en un país horrible. Que tener salud, educación, transporte, tranquilidad, una propia lengua que pueden hablar libremente, empresas, teatros, editoriales, librerías, bancos… que todo eso es basura. Que es un robo de España. Que hay que romper la copa, romper el espejo, y mirarse el rostro tan solo en el añico de su propio ombligo. Como Nicaragua, como Honduras, como El Salvador: ¡países pequeños, pero independientes! ¡Qué dulce sabe en la boca esa palabra: Independencia! Cuando les duela el estómago y vean que era veneno nacionalista, ¿quién va a pegar la copa?

You Might Also Like

  • Juan Fernando Echeverri Calle 08/10/2017 at 7:41 am

    Muy pero muy bueno su artículo don Héctor, pero algo similar y guardando “proporciones” se puede decir de Colombia nuestra Patria atormentada, la cual en ocho años de SEGURIDAD DEMOCRATICA, recuperó la fe y la esperanza y pudo mirar de frente y a sus alas esa esquiva PAZ que no conocíamos…
    Infortunadamente y de muy buena fe lo quiso el destino insospechado, hubo cambio de tercio con la mejor de las esperanzas, pero nada; más pudieron la soberbia, las ambiciones, la torpeza y la traición premeditada. Nos rompieron el espejo, se nos bebieron la copa y nos robaron el futuro “como nunca antes”, tras una falsa y mentirosa paz que no llega y dejando en los caminos la IMPUNIDAD bien plantada, haciendo de las suyas y de la mano de la corrupción y con la justicia agonizante.
    Colombia traicionada, espejo roto, copa desbordada y vacía y la esperanza frustrada…sigue el conflicto y la inseguridad en cada esquina, pero tenemos Nobel sin petróleo. Colombia: Espejo roto. “Siempre me ha espantado la idea de lo difícil que es crear, construir algo, y lo fácil que es destrozarlo. Tiene uno una copa de cristal en la mano, hermosa en su fragilidad, íntegra, capaz de contener el vino o el agua y de mostrar, suspendida en el aire, los colores del líquido. Pero […]”.
    Cordial saludo y que vuelva la esperanza, para recuperar el espejo y llenar la copa de justicia rebosante,
    Juanfer

  • beacolombina 12/10/2017 at 3:15 am

    Apreciado Hector;

    Soy colombiana, residente en Barcelona desde hace 20 años. Médico psiquiatra. Integrada plenamente en esta sociedad y lectora de sus libros.

    Me gustaría darle mi opinión sobre este mismo artículo que leí en el Espectador. No he encontrado otro canal para hacerlo y esta es la única posibilidad que me queda. No se si usted verá estos comentarios.

    El problema Cataluña-España es un problema histórico, económico y político de gran complejidad.
    Un enfrentamiento entre dos culturas que muy poco tienen en común.
    Los catalanes son gente racional, reflexiva y muy pacífica. Pueden gustar más o menos, parecer más o menos simpáticos… pero no atropellan a nadie y defienden su cultura, lengua y tradiciones de una manera ejemplar.

    España se ha encargado de pisotear los derechos de esta población desde hace décadas y solo hay que repasar la historia para entender como se ha impuesto con medidas represivas; a sangre y fuego que es su estilo.

    No es una cuestión de romanticismos señor Faciolince, Cataluña ha contribuido como el que más al crecimiento de España después de la post guerra ya que es uno de los principales motores económicos de este país junto con el Pais Vasco.
    Estos últimos reciben lo que es justo, pero a Cataluña en cambio se le viene expoliando desde hace décadas. En los últimos años de crisis se ha agravado hasta unos puntos insostenibles en una sociedad como esta. Los hospitales y la educación están casi al borde de la quiebra en esta comunidad, mientras que por toda España se construyen infraestructuras y los ciudadanos tienen unas condiciones de vida superiores a las nuestras.

    Desde hace años, el gobierno de Cataluña ha intentado mejorar sus condiciones negociando con el gobierno central pero eso ha sido imposible. En el 2006, el presidente de turno, Sr. Rodriguez Zapatero del PSOE pactó un nuevo modelo de financiación para Cataluña; pero tiempo después esto se incumplió de forma flagrante y el tribunal constitucional se encargó de sepultar el llamado “Estatuto Catalán”.
    Con el partido popular (PP) cualquier negociación es casi imposible… años atrás y en la actualidad; ya que se trata de un partido fiel a la monarquía que impone sus ideas no a base del diálogo sino de la fuerza. Quizá el partido político más corrupto de las democracias europeas con cientos de sus miembros envueltos en procesos judiciales y escándalos de todo tipo. Ellos son los reyes de la doble moral y de la santa madre iglesia española.

    Pero resulta que las sociedades avanzan y el pensamiento de la gente también… aquí no se ha vendido ninguna quimera a la juventud ya que hay una masa de pensamiento crítico democrático que es imparable. La gente quiere dignidad, derechos garantizados, libertad de expresión y bienestar.

    Los independentistas no son delincuentes, no son golpistas ni van en contra de la ley. Lo que ocurre es que estamos en el siglo XXI y resulta que la población ya no es un rebaño de borregos que se manipula a través de la cultura del miedo, ni de los medios de comunicación.

    Para mí Cataluña ha sido una escuela de vida. Un sitio donde he aprendido el respeto a la diferencia de pensamiento y al diálogo. Donde he podido vivir un amor verdadero a la cultura que repito, es ejemplar y una defensa de sus tradiciones desde el corazón.
    Aquí he hecho mi vida en medio de ellos y vivo en paz.

    Finalmente me permito recomendarle a usted y a cualquier otra persona interesada en entender el problema catalán con España a mirar algún vídeo en youtube de “Los Garcia y Catalunya” colgados por un ciudadano que no se declara de ningún partido político, donde explica la situación de forma muy didáctica y amena.

  • Eugenio Arbizu 12/10/2017 at 5:55 am

    Estimado Héctor:
    Le escribo desde una parte de España en la que muchas personas ven el proceso catalán como una esperanza para poder lograr acomodo o no en el Estado en el que vivimos. Su opinión sobre la transición española, en mi modesta opinión, es bastante discutible. En su momento quizás era lo único que se podía hacer, en una sociedad donde los militares y la extrema derecha tenían mucha cota de poder, pero eso no impide decir que a día de hoy deba ser revisada con pensamiento crítico o muy crítico.
    Sobre el tema catalán, sin pretender llevar el tema a otras latitudes, ¿quizás se podría decir que los países latinoamericanos hicieron mal en renegar de su ‘madre patria’ española? ¿O es que Latinoamérica tuvo derecho a separarse de España solo porque le separa un océano? España, o la mayoría de sus gobernantes, no entienden al diferente y en vez de acercarse a él lo ridiculizan.
    En fin, el tema es muy serio y muy sesudo.
    He comenzado a leer El olvido que seremos. Me lo recomendó una bibliotecaria de una pequeña biblioteca. Tiene instalada una pequeña mesa con sus libros y con su biografía.
    Un abrazo.